Tesla presiona a la UE para aprobar el FSD en toda Europa

📅 ✍️ Redacción Energelia
Vehículo eléctrico en España

Tesla busca desbloquear el FSD en el conjunto de la Unión Europea

Tesla ha decidido intensificar su presión sobre las instituciones europeas para conseguir una autorización comunitaria de su sistema Full Self-Driving (Supervised), conocido como FSD. La compañía ha hecho públicos los estudios que entregó esta primavera a distintos Estados miembros para justificar las excepciones normativas que necesita su tecnología de conducción asistida. La maniobra llega en un momento clave, ya que existe la posibilidad de que la Comisión Europea someta a votación una ampliación de la homologación el próximo 6 de octubre, aunque esa fecha no ha sido confirmada oficialmente por Bruselas.

De momento, el FSD solo cuenta con autorización en cinco países de la Unión Europea: Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania. En el resto del territorio comunitario, el sistema permanece bloqueado a la espera de una decisión que abarque a los Veintisiete.

Los datos que defiende Tesla: más de 70.000 usuarios en Europa

Según los datos difundidos por la propia compañía, más de 70.000 clientes europeos utilizan actualmente el FSD, con un recorrido conjunto que supera el millón de kilómetros diarios. Tesla asegura que la probabilidad de sufrir un accidente circulando con el sistema activado es 4,1 veces menor que conduciendo de forma manual.

El fabricante estadounidense ha acompañado esta publicación de datos con un mensaje político dirigido directamente a las instituciones europeas: considera que la burocracia comunitaria está retrasando la llegada de una tecnología que, en su opinión, puede contribuir a reducir la siniestralidad en las carreteras.

Países Bajos, el origen del proceso de homologación

El actual proceso regulatorio tiene su origen en Países Bajos. La autoridad de homologación neerlandesa, RDW, concedió en abril una autorización provisional tras evaluar el sistema durante aproximadamente año y medio. Esta decisión no se apoyó únicamente en los datos aportados por Tesla: RDW llevó a cabo más de 3.000 horas de ensayos en circuitos cerrados y carreteras abiertas, realizó más de 1.000 pruebas propias y efectuó una revisión independiente del análisis estadístico empleado por la compañía, además de trabajar con información correspondiente a 1,8 millones de kilómetros recorridos en Europa.

Esta autorización neerlandesa sirvió de precedente para que Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania concedieran también sus respectivas homologaciones. Sin embargo, ninguna de estas decisiones nacionales implica automáticamente una aprobación válida para el conjunto de la Unión Europea.

Un sistema de nivel 2 que pide cinco excepciones normativas

A pesar de su denominación comercial, el FSD sigue clasificado jurídicamente como un sistema de asistencia de nivel 2. Esto significa que el conductor mantiene en todo momento la responsabilidad legal del vehículo, debe supervisar el tráfico de forma constante y estar preparado para recuperar el control cuando sea necesario. Así lo establecen tanto la propia Tesla como el Reglamento 171 de Naciones Unidas sobre sistemas de asistencia a la conducción (DCAS).

Tesla ha adaptado su tecnología para aproximarla a esta normativa internacional, pero algunas funciones del FSD continúan fuera de los límites establecidos. Para resolver esta situación, la compañía se apoya en el artículo 39 del Reglamento europeo 2018/858, que permite autorizar tecnologías incompatibles con determinados requisitos existentes siempre que el fabricante demuestre, mediante ensayos, un nivel de seguridad al menos equivalente.

En concreto, Tesla solicita cinco excepciones normativas. Entre ellas destacan la posibilidad de iniciar determinadas maniobras de forma automática sin que el conductor deba tocar previamente el volante, superar en ciertas circunstancias los límites de aceleración lateral fijados por la normativa DCAS, o ajustar la velocidad máxima seleccionada según las condiciones del tráfico, incluso cuando esta supere el límite legal detectado. Este último punto es precisamente uno de los que despierta mayores resistencias entre los reguladores europeos.

Francia mantiene sus reservas por motivos de seguridad

Francia ya adelantó en julio que no respaldará la aprobación europea del FSD en su configuración actual. El Gobierno francés justificó esta postura citando preocupaciones relacionadas con la gestión de la velocidad y con la capacidad del sistema para garantizar que el conductor mantiene realmente la atención sobre la vía. Las autoridades francesas reconocen el avance tecnológico que representa el sistema, pero consideran que todavía no satisface sus exigencias de seguridad.

La agencia Reuters también informó en junio de que varios expertos independientes habían calificado como problemáticas algunas de las comparaciones de seguridad empleadas anteriormente por Tesla para respaldar su tecnología. Ante estas críticas, RDW respondió que su autorización no se apoyaba exclusivamente en esos cálculos, recordando que la agencia neerlandesa había desarrollado sus propias baterías de pruebas independientes antes de conceder la homologación provisional.

El desenlace de este proceso regulatorio, previsiblemente en las próximas semanas, determinará si el FSD puede finalmente extenderse a los mercados donde Tesla mantiene mayor presencia comercial en el continente europeo, incluida España.

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