España suma 56.682 puntos de recarga, pero el 24% sigue sin operar
La red pública crece, pero casi uno de cada cuatro puntos sigue inactivo
España cuenta ya con 56.682 puntos de recarga pública operativos tras incorporar 1.605 nuevas ubicaciones durante el segundo trimestre de 2026, lo que representa un incremento del 2,9% respecto al trimestre anterior. Sin embargo, la cifra real de infraestructura desplegada es bastante mayor: si se contabilizaran también los puntos ya instalados pero que permanecen fuera de servicio, la red española alcanzaría los 74.503 puntos de recarga.
El problema es que 17.821 instalaciones, cerca del 24% del total de la infraestructura desplegada en el país, todavía no están operativas. Este es uno de los principales mensajes del Barómetro de Electromovilidad elaborado por la patronal del automóvil Anfac, que reconoce el avance sostenido del sector pero alerta de que los retrasos en la puesta en marcha de los puntos ya construidos frenan el aprovechamiento pleno de las inversiones realizadas.
Para el director general de Anfac, José López-Tafall, reducir los plazos de activación de estos puntos paralizados es una prioridad urgente. En su opinión, agilizar la tramitación administrativa resulta imprescindible para que la infraestructura ya instalada pueda responder a la demanda creciente de conductores que han apostado por la movilidad eléctrica.
El mercado del vehículo electrificado gana terreno en España
Pese a los cuellos de botella en la infraestructura, la electrificación del parque automovilístico español avanza a buen ritmo. En el primer semestre de 2026 se matricularon 141.143 turismos electrificados, una cifra que elevó la cuota de este segmento hasta el 21,8% del mercado total, consolidando la electrificación como una de las tendencias más sólidas del sector en España.
López-Tafall subraya que el mercado del vehículo electrificado "continúa demostrando un comportamiento muy positivo", y apunta que España se encuentra ante una "oportunidad única" para posicionarse como uno de los principales polos industriales del vehículo eléctrico en Europa. Para aprovecharla, considera imprescindible mantener el impulso del mercado y, al mismo tiempo, ampliar una red de recarga plenamente operativa, accesible y distribuida de forma equilibrada por todo el territorio nacional.
Los cargadores de alta potencia ganan peso, pero aún son minoría
Uno de los datos más relevantes del informe es el crecimiento de la infraestructura de alta potencia. Durante el segundo trimestre de 2026 se instalaron 337 nuevos puntos de recarga de 250 kilovatios (kW) o más, elevando el total acumulado hasta los 2.806 cargadores de alta potencia en toda España. De hecho, el primer semestre de 2026 ya concentra el 90% de toda la infraestructura de alta potencia incorporada a lo largo de 2025, lo que refleja una aceleración significativa en este segmento.
Sin embargo, estos cargadores de máxima potencia todavía representan alrededor del 5% del total de la red pública operativa. La mayoría de los puntos disponibles, cerca del 70% de la infraestructura, sigue correspondiendo a cargadores de hasta 22 kW, una potencia adecuada para cargas nocturnas o estancias largas, pero insuficiente para la recarga rápida en trayectos interurbanos.
Este desequilibrio en el tipo de cargadores instalados es relevante de cara a las exigencias europeas. El informe de Anfac señala que España ha alcanzado el 67% del objetivo de potencia instalada en recarga previsto para 2026 según la metodología de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA). Un avance notable, aunque todavía lejos de la meta anual.
Desequilibrio territorial: 22 provincias cumplen el objetivo, diez están rezagadas
La distribución geográfica de la red tampoco es homogénea. Según el barómetro, 22 provincias españolas ya cumplen o superan los niveles de potencia de recarga requeridos para 2026 conforme a los estándares de ACEA. En el extremo opuesto, otras diez provincias permanecen por debajo del 50% del objetivo fijado, lo que pone de manifiesto las diferencias territoriales en el despliegue de infraestructura y los retos pendientes para garantizar una movilidad eléctrica accesible en todo el país.
El reto de España no es solo crecer en número de puntos, sino garantizar que los ya instalados estén en funcionamiento y que la potencia disponible se distribuya de forma equilibrada entre carga lenta y rápida, y entre territorios urbanos y rurales. Solo resolviendo estos dos frentes —puntos inactivos y desequilibrio territorial— podrá la red española estar a la altura de las necesidades de una electrificación que, en términos de ventas, ya camina con paso firme.