La carga bidireccional, próxima etapa clave del vehículo eléctrico
Los vehículos eléctricos, más allá del transporte
La asociación alemana de ingeniería eléctrica VDE ha planteado un cambio de enfoque en el desarrollo de la movilidad eléctrica: los vehículos eléctricos (VE) no deberían entenderse únicamente como una tecnología destinada a transformar el sector del transporte, sino también como una pieza clave en la planificación de las infraestructuras eléctricas. La clave está en aprovechar sus baterías como sistemas de almacenamiento energético capaces de interactuar con la red.
Según la organización, el debate público sobre los vehículos eléctricos suele centrarse en aspectos como la competitividad de la industria automovilística, el precio de los modelos disponibles o su impacto en las emisiones. Para VDE, esta visión resulta "cortoplacista", ya que ignora el papel que las baterías de los coches podrían desempeñar en la gestión del sistema eléctrico: absorber los excedentes de producción renovable en momentos de baja demanda y devolver esa electricidad a la red o a los edificios cuando el consumo aumenta.
Carga bidireccional: la tecnología que lo hace posible
El mecanismo que permitiría este nuevo papel de los vehículos eléctricos es la carga bidireccional, una tecnología ya viable técnicamente pero todavía poco implantada a gran escala. Mediante esta solución, los VE dejarían de ser simples consumidores de electricidad para convertirse en unidades de almacenamiento flexible, integradas en un sistema energético inteligente basado en fuentes renovables.
Ralf Petri, director de Movilidad de VDE, ha resumido esta visión de forma directa: "El próximo paso de la movilidad eléctrica no consiste en baterías más grandes, sino en una interconexión inteligente entre los vehículos, las infraestructuras de recarga y el sistema eléctrico". Según Petri, es precisamente en esa interconexión donde se genera valor tanto para los consumidores como para las empresas y para el conjunto de la transición energética.
Para explorar estas posibilidades, VDE ha puesto en marcha dos proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Economía alemán. El primero analiza las oportunidades que tienen las empresas para utilizar sus flotas de vehículos eléctricos como recurso energético, explorando nuevos modelos de negocio asociados. El segundo se centra en el aprovechamiento de los datos de recarga y del estado de las baterías para mejorar la predicción y comercialización de los flujos eléctricos.
Estándares comunes, el gran reto pendiente
Convertir la carga bidireccional en una solución de mercado masivo, y no solo en proyectos piloto aislados, requiere según VDE "normas estandarizadas internacionalmente y una interoperabilidad sin interrupciones a lo largo de toda la cadena de valor". El reto pasa por lograr que vehículos eléctricos, infraestructuras de recarga, sistemas energéticos y mercados eléctricos funcionen de manera coordinada.
Petri ha destacado en este sentido la posición de partida de Alemania y del resto de Europa: "Alemania y Europa cuentan con una fortaleza particular en materia de establecimiento de estándares, interoperabilidad y ciberseguridad. Estas competencias determinarán el próximo gran paso en el desarrollo de la movilidad eléctrica".
Obstáculos pendientes: fiscalidad, contadores y regulación
Pese a que la tecnología ya está disponible, su despliegue generalizado choca todavía con varios obstáculos. La patronal alemana de la industria energética BDEW ya advirtió a comienzos de año que, además de la falta de estándares internacionales comunes para vehículos y puntos de recarga, persisten cuestiones sin resolver relacionadas con la fiscalidad del consumo eléctrico y la comercialización de la energía cuando los propietarios de vehículos eléctricos inyectan electricidad a la red.
A ello se suma el retraso en el despliegue de contadores inteligentes en Alemania, una infraestructura imprescindible para que puedan funcionar sistemas adecuados de medición y facturación en un mercado de carga bidireccional a gran escala.
La patronal alemana del sector renovable, BEE, se ha sumado a este planteamiento y considera relevante que las baterías de los vehículos eléctricos sean clasificadas legalmente como dispositivos de almacenamiento por derecho propio, un paso que facilitaría su integración plena en el sistema eléctrico y despejaría parte de la incertidumbre regulatoria actual.
El planteamiento de VDE conecta con un debate cada vez más presente en el sector de las renovables: la necesidad de vincular el despliegue del vehículo eléctrico con el almacenamiento energético y la integración de energías renovables variables como la solar y la eólica, en un contexto donde la flexibilidad de la demanda se perfila como un recurso tan valioso como la propia generación limpia.