BYD prepara un eléctrico urbano por debajo de 15.000 euros para Europa

📅 ✍️ Redacción Energelia
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BYD explora el segmento de los eléctricos urbanos más asequibles

El fabricante chino BYD estudia trasladar a Europa la tecnología desarrollada para el BYD Racco, su primer kei car eléctrico y el modelo más pequeño de su gama actual. Según ha adelantado el medio especializado japonés CnEVPost, la compañía trabaja en aprovechar la arquitectura de este modelo para lanzar una nueva generación de eléctricos compactos en distintos mercados, entre ellos el europeo.

De momento no existe un precio confirmado ni un anuncio oficial por parte de BYD, pero todo apunta a que el futuro modelo se posicionaría por debajo de los 15.000 euros, con el objetivo de no competir directamente con el Dolphin Surf, situado en un escalón superior de precio y tamaño. Como referencia, en Japón el Racco parte de los 2,145 millones de yenes, unos 11.500 euros al cambio antes de ayudas.

El Racco, la base tecnológica del proyecto

El BYD Racco fue diseñado específicamente para cumplir con la estricta normativa japonesa de los kei car, una categoría de vehículos ultracompactos muy popular en el país asiático. Sus dimensiones son extremadamente reducidas: 3.395 mm de largo, 1.475 mm de ancho y 1.800 mm de alto, con puertas correderas que facilitan el acceso en espacios urbanos estrechos.

El modelo se lanzó en Japón a finales de julio y, según los datos disponibles, superó los 1.000 pedidos en apenas dos semanas. La gama ofrece hasta 320 kilómetros de autonomía, una cifra notable teniendo en cuenta el tamaño del vehículo, gracias al nuevo sistema X-PACK. Esta arquitectura integra dentro del conjunto de la batería elementos eléctricos que habitualmente ocupan espacio bajo el capó, como el inversor, liberando volumen tanto para los ocupantes como para las estructuras de absorción de impactos.

Contener el tamaño, el peso y la capacidad de la batería se presenta como una de las vías más directas para abaratar un coche eléctrico sin depender exclusivamente de la caída del precio de las celdas, un factor que cobra especial relevancia en el actual contexto de electromovilidad en Europa.

Europa quiere recuperar el segmento de los urbanos eléctricos

El movimiento de BYD no parece casual. Los coches eléctricos pequeños empiezan a ocupar un espacio que Europa había abandonado prácticamente por completo, y que solo recientemente ha comenzado a recuperar con utilitarios de corte más asequible. De hecho, otro fabricante, Suzuki, ya ha anunciado su intención de lanzar el E-Sky, un eléctrico de 3,4 metros que llegará primero a Japón y que apunta al mercado europeo a partir de 2027.

La Comisión Europea ha llegado a una conclusión similar. A finales de 2025 presentó una propuesta para crear una nueva subcategoría de coches eléctricos pequeños y asequibles, con una longitud máxima de 4,2 metros y mecanismos específicos para favorecer su fabricación dentro de la Unión Europea.

La propia documentación de la Comisión Europea reconoce que, en su análisis, solo identificó 12 modelos eléctricos de menos de 4,2 metros y con un precio inferior a 25.000 euros disponibles en el mercado europeo.

La propuesta contempla además créditos adicionales en los objetivos de emisiones de CO2 para los pequeños eléctricos fabricados en territorio comunitario, un incentivo que podría resultar clave para fabricantes como BYD.

La producción local, pieza clave de la estrategia

BYD está desarrollando su capacidad industrial en Europa, y la futura producción local podría permitirle reducir el impacto de los aranceles adicionales aplicados a los vehículos eléctricos importados desde China, además de beneficiarse de una normativa diseñada precisamente para estimular este tipo de vehículos compactos.

Para los fabricantes chinos, los urbanos eléctricos suponen una nueva puerta de entrada al mercado europeo: requieren menos batería, permiten contener el coste industrial y atacan un segmento donde los fabricantes europeos han reducido tradicionalmente su presencia debido a sus menores márgenes. El futuro del vehículo eléctrico en Europa no tiene por qué construirse únicamente a base de SUV de 40.000 o 50.000 euros, y BYD ya trabaja para demostrarlo aprovechando la tecnología del Racco fuera de Japón.

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