UNEF pide un rescate a la fotovoltaica por la caída de ingresos
Una petición inédita: créditos ICO para salvar la fotovoltaica
La patronal fotovoltaica UNEF ha trasladado al Gobierno una petición que pocos esperaban hace apenas un par de años: la creación de una línea de crédito ICO destinada a los desarrolladores de plantas solares en España. La organización insiste en que no se trata de un rescate, sino de una línea de financiación en condiciones de mercado, aunque el matiz es relevante: si alguna planta llegara a incurrir en impago, sería el Estado quien asumiría ese riesgo.
La solicitud llega en un momento crítico para el sector. Numerosos promotores de instalaciones fotovoltaicas atraviesan serias dificultades financieras porque los ingresos que obtienen por la venta de su electricidad ya no cubren el coste de la deuda contraída para construir las plantas. La banca española, según fuentes del sector, ha cerrado el grifo: ninguna entidad está dispuesta a inyectar más capital en proyectos solares mientras persista esta tendencia de precios.
Canibalización de ingresos y horas a precio cero
El fenómeno que explica esta crisis tiene nombre propio en el argot energético: canibalización de ingresos. Se produce cuando una tecnología, en este caso la solar fotovoltaica, genera tanta producción concentrada en las mismas horas del día que termina hundiendo el precio al que puede vender su propia electricidad en el mercado mayorista.
Los datos disponibles hasta la fecha son elocuentes. Este año se prevé que más de 1.100 horas se salden con precios de mercado en cero euros o en negativo, situaciones en las que los generadores llegan a pagar por verter su energía a la red. El precio medio capturado por la fotovoltaica en lo que va de ejercicio ronda los 32 €/MWh, una cifra que, según los propios promotores, resulta insuficiente para amortizar la inversión y hacer frente a los compromisos financieros adquiridos.
Esta situación se enmarca en un fenómeno más amplio de desperdicio de energía renovable que este portal ya ha analizado: solo entre junio y agosto, España llegó a desaprovechar cerca de 3.500 GWh de energía limpia, sobre todo solar, una cantidad equivalente al consumo de casi cuatro millones de hogares durante esos tres meses.
Precio suelo, subastas desiertas y la respuesta del Gobierno
Entre las soluciones que se han planteado desde el sector figura el establecimiento de un precio suelo que garantice unos ingresos mínimos a las plantas fotovoltaicas. Sin embargo, el Ejecutivo se ha mostrado reacio a esta medida, en contraste con la rapidez con la que en su momento impuso topes a los ingresos cuando los precios del mercado eléctrico se dispararon por encima de los 200 €/MWh.
Precisamente esa etapa de precios elevados explica en parte la situación actual. El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, recordó en una entrevista concedida a El Periódico de la Energía que varios gigavatios de capacidad ofertados en subastas de contratos por diferencia (CfD) a 10-15 años quedaron desiertos porque los promotores consideraron entonces que el precio máximo fijado era demasiado bajo frente a lo que podían obtener directamente en el mercado. "Gran parte del mercado que ya estaba funcionando en ese momento tomó la decisión de que salía más a cuenta no renunciar a ingresos en el corto plazo y beneficiarse de precios muy altos", explicó Groizard, quien añadió que "el mismo mercado que daba los precios muy altos en ese momento es el que ahora da precios cero y negativos, con lo cual, ahí cada uno con sus decisiones y su gestión de riesgos".
Groizard descarta el rescate y apuesta por la transitoriedad
El secretario de Estado fue claro al descartar que el Gobierno vaya a acudir al rescate de la energía solar en los términos planteados por UNEF. Según su análisis, la situación actual responde a una fase de transición del sistema eléctrico hacia un modelo más electrificado, con mayor demanda y mayor penetración renovable. "En el corto-medio plazo, en cuanto gran parte de esa demanda entre en el sistema llegaremos a precios competitivos, ni baratos por los suelos que no incentiven la inversión ni disparados para los consumidores", señaló Groizard, quien defendió que un activo con una vida útil de entre 20 y 35 años puede asumir un periodo de dificultad de unos pocos años.
El debate sobre cómo garantizar la rentabilidad de las plantas fotovoltaicas sin distorsionar el mercado ni comprometer las cuentas públicas queda así abierto. Mientras tanto, el sector afronta lo que ya se perfila como una ola de refinanciaciones ante la imposibilidad de varias plantas de hacer frente a sus compromisos bancarios, en un contexto donde la solar ya no solo compite por vender su energía, sino por seguir siendo viable financieramente.