España desperdicia 1,1 TWh de renovables en junio: seis veces más que hace un año

📅 ✍️ Redacción Energelia
Planta solar de Almendralejo de Acciona

Un millón de megavatios hora renovables tirados a la basura en un solo mes

España está desperdiciando energía renovable a un ritmo sin precedentes. En junio de 2026, la energía renovable no integrada (ERNI) en el sistema eléctrico peninsular superó los 1,1 TWh, una cantidad equivalente al consumo eléctrico mensual de más de cuatro millones de hogares. Nunca antes se había perdido tanta electricidad limpia en un solo mes en nuestro país.

El dato supone multiplicar por seis el volumen de energía desperdiciada respecto al mismo mes del año anterior, cuando la ERNI apenas alcanzaba el 3% de la producción. En junio de 2026, ese porcentaje se ha disparado hasta el 10%, rozando el récord histórico marcado en julio de 2025, cuando se llegó casi al 11%. Con el verano todavía en pleno apogeo, los expertos advierten de que la cifra podría seguir escalando.

Estos datos han sido elaborados por la consultora Optimize Energy a partir de información de Red Eléctrica de España (REE) y reflejan un problema estructural que va más allá de una mala gestión puntual: el sistema eléctrico español no está preparado para absorber toda la generación renovable que ya existe sobre el terreno.

La solar fotovoltaica, protagonista de los vertidos: Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha en el punto de mira

La gran mayoría de la energía desperdiciada corresponde a generación solar fotovoltaica. Las tres comunidades autónomas que concentran la mayor capacidad instalada de esta tecnología —Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha— acumulan también los mayores volúmenes de restricciones técnicas. Se trata, precisamente, de los mismos corredores de la red de transporte que Red Eléctrica ha identificado como prioritarios para refuerzo y que también coinciden con los puntos más afectados durante el apagón del pasado abril.

El 93% de las restricciones técnicas se producen en la red de transporte. En algunos nudos concretos, la pérdida supera el 60% de la energía producida en un mes. Entre los casos más graves destacan:

  • Subestación de Guillena (Sevilla): punto con mayor energía desperdiciada en junio, inusualmente alto este mes y rodeado de grandes plantas fotovoltaicas.
  • Tabernas (Almería): nudo recurrente que pierde sistemáticamente más de la mitad de la energía generada cada mes.
  • Mérida (Badajoz) y Aceca (Toledo): los dos puntos con mayor volumen total de energía no integrada, con más de 47 GWh desperdiciados cada uno en junio, lo que equivale al 0,33% del total de la energía peninsular.

En conjunto, una docena de nudos perdieron más del 30% de su energía producida durante el mes, y otros 25 nudos superaron el umbral del 10%. Subestaciones como Saservan 400, Tabernas en 220 y 400 kV, Vaguadas o Mérida aparecen todos los meses entre los más afectados, lo que las convierte en trampas estructurales para los promotores solares que tienen plantas conectadas en esos puntos.

A las restricciones técnicas se suman los llamados curtailments económicos: situaciones en las que las plantas simplemente dejan de producir porque el precio en el mercado mayorista es tan bajo —o incluso negativo— que no cubre los costes mínimos de operación. Este fenómeno, cada vez más frecuente en horas centrales de días soleados, agrava aún más el problema para los propietarios de instalaciones fotovoltaicas.

Sin demanda suficiente, la red colapsa: baterías, industria y vehículo eléctrico como única salida

El diagnóstico es claro y compartido por operadores, consultores y reguladores: España genera más energía solar de la que su red actual puede transportar y de la que su economía consume en determinadas franjas horarias. La solución no pasa por frenar la transición energética, pero sí por actuar en varios frentes de manera urgente y coordinada.

En primer lugar, es imprescindible reforzar la red de transporte en las zonas saturadas. Los planes de Red Eléctrica contemplan inversiones en estos corredores, pero la ejecución de infraestructuras de alta tensión requiere años. Mientras tanto, la energía seguirá perdiéndose.

En paralelo, la electrificación de la economía española es la palanca más potente a corto y medio plazo. Cada gigavatio-hora adicional de demanda —ya sea en forma de almacenamiento con baterías, nuevas fábricas electrointensivas, centros de datos o una flota de vehículos eléctricos que carguen en las horas de mayor producción solar— es un gigavatio-hora que deja de desperdiciarse.

El almacenamiento mediante bombeo hidroeléctrico reversible representa otra bala en la recámara, especialmente relevante en España dado su potencial técnico. Sin embargo, la capacidad instalada actual es insuficiente para absorber los picos de generación solar que ya se producen en primavera y verano.

Por último, algunos expertos apuntan a la necesidad de revisar la planificación de nuevos proyectos solares en los nudos ya saturados. Continuar conectando capacidad fotovoltaica en subestaciones al límite no solo no contribuye a la transición energética, sino que penaliza económicamente a todos los generadores de la zona al multiplicar las horas de restricción. La zonificación inteligente del desarrollo renovable, alineada con las capacidades reales de la red, se perfila como una herramienta regulatoria cada vez más necesaria.

El problema, en definitiva, no es que España tenga demasiada energía solar. Es que el resto del sistema —redes, almacenamiento, demanda— no ha crecido al mismo ritmo. Corregir ese desequilibrio es la tarea pendiente más urgente de la política energética española.

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Redacción Energelia