Voltalia se hunde en bolsa y expone la deuda del sector renovable

📅 ✍️ Redacción Energelia
Central hidroeléctrica en España

Un desplome que enciende las alarmas del mercado

Las acciones de Voltalia se desplomaron hasta un 19% en las primeras horas de negociación tras conocerse que la empresa francesa suspenderá el inicio del pago de dividendos previsto para 2027. La decisión, comunicada junto con la presentación de resultados trimestrales, ha puesto en el foco algunos de los problemas estructurales que arrastra el sector de las energías renovables a nivel financiero, más allá del crecimiento en capacidad instalada.

La compañía anunció que registrará pérdidas tanto este año como el próximo, en contraste con las previsiones de los analistas, que esperaban un beneficio de 8 millones de euros para 2026 y de unos 30 millones para 2027. Entre las razones esgrimidas por el equipo directivo figuran la ausencia de plusvalías por venta de activos y los retrasos en la puesta en marcha de proyectos solares en Brasil, país donde Voltalia lleva años lidiando con restricciones de producción en sus plantas.

Un apalancamiento que preocupa a los inversores

Al cierre del segundo trimestre de 2026, la deuda neta de Voltalia representaba ya el 68% del valor contable de sus activos netos, un nivel de apalancamiento que los inversores llevan tiempo vigilando. De hecho, el mercado espera desde junio de 2025 la ejecución de un plan de rotación de activos que permita a la empresa reducir su exposición financiera mediante la venta de proyectos ya operativos.

La directora financiera de la compañía, Sylvine Bouan, reconoció que en ese proceso de desinversión "habrá operaciones con plusvalías y otras con minusvalías", aunque el consejero delegado, Robert Klein, evitó confirmar si la filial de consultoría y gestión energética Helexia figura entre los activos candidatos a la venta.

Reducir costes no siempre se nota en los resultados

Uno de los aspectos que analiza el artículo original es cómo el esfuerzo de las empresas renovables por recortar costes operativos queda a menudo diluido por el propio crecimiento del sector. Cuantos más megavatios se incorporan a la cartera, mayor es la base de costes total, aunque el coste por megavatio instalado mejore.

Es el caso de la portuguesa EDP Renováveis, cuyo plan estratégico de 2025 contemplaba reducir los gastos operativos estructurales por megavatio en torno a un 20% acumulado entre 2022 y 2028. En la práctica, esto implica mantener plana su base de costes de 800 millones de euros anuales hasta 2028, un objetivo exigente si se tiene en cuenta que su cartera de activos seguirá creciendo durante ese periodo.

En el caso de Voltalia, el equipo directivo confirmó sinergias por valor de 16 millones de euros durante los primeros seis meses del año, lo que eleva a 21 millones el ahorro acumulado desde que arrancó el plan de eficiencia a mediados de 2025. La cifra queda todavía lejos de los 45 millones de euros fijados como objetivo para 2030.

Vender activos en pérdidas, un problema que se repite

El caso de Voltalia no es aislado. En diciembre de 2024, EDP Renováveis tuvo que anunciar cerca de 700 millones de euros en pérdidas potenciales y deterioros de valor tras decidir abandonar sus proyectos eólicos de 0,5 gigavatios en la región colombiana de La Guajira. La compañía esperaba compensar parte de esa pérdida con la venta de los proyectos, algo que a día de hoy sigue sin materializarse.

Voltalia, por su parte, acumuló unas pérdidas de 40 millones de euros en el primer semestre de 2026, de los cuales 8 millones corresponden a la depreciación de proyectos solares de autoconsumo en Brasil gestionados a través de Helexia.

Un problema heredado de la pandemia

La dificultad para vender activos renovables sin plusvalías no es nueva. Se convirtió en un fenómeno generalizado entre 2020 y 2022, y especialmente visible en 2024, como consecuencia de los sobrecostes derivados de las interrupciones en la cadena de suministro de turbinas durante la pandemia de COVID-19. Ese sobrecoste se trasladó al valor contable de numerosos proyectos, lo que provocó que muchos de ellos acabaran vendiéndose después casi sin plusvalías, o incluso con minusvalías, al resultar su valor en libros superior al que el mercado estaba dispuesto a pagar.

Es pronto para determinar si este es el origen de las dificultades que atraviesa Voltalia para ejecutar su plan de rotación de activos. Según los datos disponibles al cierre del segundo trimestre, el valor contable bruto de los activos en operación de la compañía se sitúa en 1,1 millones de euros por megavatio, frente a los 0,7 millones de Solaria Energía y los 1,36 millones de EDP Renováveis. Se trata de cifras que no son directamente comparables, ya que la proporción entre tecnología solar y eólica varía significativamente entre las tres compañías.

El episodio de Voltalia sirve como recordatorio de que, más allá del crecimiento imparable de la capacidad renovable instalada en Europa, los inversores están prestando cada vez más atención a la solidez financiera de las empresas del sector, especialmente en lo relativo a niveles de deuda y capacidad real de generar valor en la venta de activos maduros.

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