La UE y Egipto movilizan 690 millones para modernizar la red eléctrica e integrar 22 GW renovables antes de 2030
690 millones del BEI y la Comisión Europea para la mayor modernización de red eléctrica de Egipto
La Unión Europea y Egipto han anunciado este 15 de junio un paquete de financiación de hasta 690 millones de euros para modernizar y ampliar la red eléctrica nacional egipcia, con el objetivo de integrar 22 gigavatios de energía renovable —solar y eólica— antes de 2030. El paquete combina un préstamo de 600 millones de euros de EIB Global, el brazo de desarrollo del Banco Europeo de Inversiones, con hasta 90 millones de euros en subvenciones de la Comisión Europea. El proyecto será gestionado por la empresa pública egipcia Egyptian Electricity Transmission Company (EETC).
Se trata del primer gran proyecto operativo lanzado bajo la iniciativa T-MED (Trans-Mediterranean Renewable Energy and Clean-Tech Cooperation Initiative), el programa estrella del Pacto para el Mediterráneo que la UE presentó hace apenas unos días con el objetivo de movilizar 25.000 millones en tecnologías limpias en la región hasta 2035. Egipto se convierte así en el primer país en recibir financiación concreta bajo ese paraguas estratégico.
22 GW renovables y 10 millones de hogares: el alcance del proyecto
La modernización de la red eléctrica egipcia es el cuello de botella que hasta ahora impedía escalar la generación renovable en el país. La inversión permitirá integrar hasta 22 GW de capacidad renovable en la red nacional antes de 2030, suficiente para abastecer a alrededor de 10 millones de hogares. Egipto tiene como objetivo que las energías renovables cubran al menos el 42% de su demanda eléctrica en 2030, y para ello necesita tanto nueva capacidad de generación como una red de transporte capaz de absorberla y distribuirla.
El país cuenta con condiciones excepcionales para la energía solar —especialmente en el desierto occidental y en la zona del Canal de Suez— y para la eólica, con el corredor del golfo de Suez entre los recursos eólicos más competitivos del mundo. El problema hasta ahora ha sido la infraestructura: sin una red modernizada, esos recursos no pueden llegar a los consumidores ni exportarse a Europa.
T-MED en acción: el Mediterráneo como puente energético entre África y Europa
El proyecto egipcio ilustra la lógica estratégica detrás de la iniciativa T-MED y del Pacto para el Mediterráneo: convertir el flanco sur del Mediterráneo en una plataforma de generación renovable que abastezca tanto a los mercados locales como a la demanda eléctrica europea, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de combustibles fósiles importados de terceros países.
La comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, subrayó que el Pacto para el Mediterráneo "sigue ofreciendo resultados concretos" y que el proyecto egipcio "solidificará el papel de Egipto en los mercados energéticos regionales y abrirá importantes oportunidades comerciales para empresas locales y europeas".
Para España, con su posición geográfica privilegiada como puerta de entrada a Europa desde el Mediterráneo occidental y su creciente capacidad de interconexión eléctrica, el desarrollo de estas infraestructuras en el norte de África es una oportunidad estratégica: a medio plazo, la energía solar generada en el Sahara podría llegar a los mercados europeos a través de cables submarinos e interconexiones terrestres que pasan por la península ibérica.
Más allá de la red: hidrógeno verde y amoniaco renovable
La financiación europea a Egipto no se limita a la modernización de la red. La Comisión Europea también ha destinado 34,3 millones de euros al proyecto de amoniaco verde de Sokhna, orientado a acelerar el desarrollo del hidrógeno renovable en el país y su exportación a mercados europeos. La planta, ubicada en Ain Sokhna a orillas del golfo de Suez, incluirá una instalación de electrólisis de 100 MW para producir hidrógeno que alimentará una planta de producción de amoniaco verde destinado a la exportación.
El conjunto de estas inversiones consolida a Egipto como uno de los socios energéticos estratégicos más importantes de la UE en el Mediterráneo sur, con un modelo que combina modernización de infraestructura, generación renovable a escala y producción de combustibles limpios exportables.