Seguridad energética supera al clima como motor de la transición

📅 ✍️ Redacción Energelia
Central hidroeléctrica en España

La seguridad energética se impone como prioridad

La transición energética mundial atraviesa un cambio de enfoque significativo. Según el Global Energy Transition Report 2026 de Bureau Veritas, elaborado a partir de una encuesta a 798 profesionales del sector energético en 11 regiones del mundo, el 60% de los consultados considera que la seguridad energética ha desplazado a los objetivos climáticos como principal motor de las políticas energéticas.

Este giro responde a un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, los recientes episodios de volatilidad en los mercados energéticos y el acelerado crecimiento del consumo eléctrico global. Sin embargo, el informe matiza que este cambio de prioridades no supone un abandono de la descarbonización: los gobiernos están combinando cada vez más criterios de seguridad, soberanía y reducción de emisiones en el diseño de sus políticas energéticas.

Las renovables, aliadas de la soberanía energética

En este nuevo escenario, reducir la dependencia de combustibles importados se ha convertido en una prioridad estratégica para numerosos países. Y es precisamente en este punto donde las energías renovables refuerzan su papel: fuentes domésticas como la solar y la eólica permiten disminuir la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales de combustibles fósiles y fortalecer la autonomía energética de los territorios.

El informe destaca que el 43% de los profesionales encuestados considera que el avance hacia las renovables es ya un cambio estructural que continuará acelerándose en los próximos años. De hecho, el despliegue de renovables alcanzó un nuevo récord mundial en 2025, y en numerosos mercados la eólica y la solar figuran ya entre las tecnologías más competitivas para nueva generación eléctrica.

La demanda eléctrica crece más rápido que la capacidad de los sistemas

El principal desafío de esta nueva etapa reside en la velocidad a la que aumenta el consumo eléctrico mundial. El 72% de los encuestados considera que la demanda crece más rápido de lo que los sistemas energéticos actuales están preparados para asumir, lo que Bureau Veritas define como el inicio de una nueva "Era de la Electricidad".

Este fenómeno está impulsado por la electrificación de la industria, el transporte y los edificios, pero también por el auge de la inteligencia artificial y los centros de datos. El reto ya no consiste solo en generar más electricidad, sino en garantizar que llegue a los puntos de consumo en el momento necesario.

Las cifras por regiones son reveladoras: China podría sumar unos 2.600 TWh de demanda eléctrica adicional hasta 2030, una cantidad comparable al consumo actual de toda la Unión Europea. En Estados Unidos, los centros de datos se perfilan como uno de los principales motores de crecimiento del consumo, mientras que India mantiene también perspectivas de fuerte aumento.

En Europa, Bureau Veritas prevé unos 50 TWh adicionales de demanda eléctrica hasta el final de la década, vinculados principalmente a la recuperación de la actividad industrial tras el descenso registrado durante la crisis energética. En España, la demanda eléctrica de agosto se situó en 23.137 GWh, un 3,7% más que en el mismo mes de 2025, según los datos citados en el informe.

Los centros de datos y la inteligencia artificial disparan la presión

La expansión de los centros de datos añade una presión adicional al sistema. Según el estudio, la demanda eléctrica asociada a estas instalaciones podría crecer hasta cuatro veces más rápido que la del resto de sectores. Esta expansión ya está topando con las limitaciones de las infraestructuras existentes: Bureau Veritas estima que en torno al 20% de la capacidad mundial de centros de datos prevista hasta 2030 podría sufrir retrasos por restricciones de red.

Las redes eléctricas, el gran cuello de botella

La infraestructura de transporte y distribución eléctrica se perfila como uno de los principales obstáculos para acompasar el ritmo de la transición energética al crecimiento de la demanda. El informe calcula que será necesario añadir o renovar más de 80 millones de kilómetros de redes hasta 2040, una cifra equivalente a toda la red eléctrica mundial actualmente existente.

La dificultad no radica únicamente en el volumen de inversión necesario, sino también en los plazos de ejecución. Mientras que un proyecto renovable puede desarrollarse en un periodo de entre uno y cinco años, una nueva infraestructura de red puede requerir entre cinco y 15 años para completar su planificación, tramitación de permisos y construcción.

Este desfase temporal está generando importantes cuellos de botella: según Bureau Veritas, más de 2.500 GW de proyectos de renovables, almacenamiento y grandes consumidores permanecen actualmente bloqueados en colas de conexión a escala mundial. El 66% de los profesionales consultados coincide en que el desarrollo de las redes y la velocidad de conexión de nuevos proyectos siguen siendo uno de los principales problemas del sector, y entre las soluciones propuestas destacan una mayor inversión y una planificación más ágil de las infraestructuras.

Este diagnóstico conecta con los debates que ya se producen en España, donde la digitalización de la red y la agilización de los permisos de conexión son cuestiones recurrentes para acompañar el crecimiento del autoconsumo y las plantas renovables a gran escala.

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Redacción Energelia