RWE apuesta por térmica flexible y desplaza inversión renovable
Un giro estratégico con implicaciones para las renovables europeas
La eléctrica alemana RWE ha confirmado un cambio de rumbo en su estrategia de inversión que merece atención desde el sector de las energías limpias. Según los resultados del segundo trimestre presentados recientemente por la compañía, RWE está reasignando capital hacia la generación térmica flexible en detrimento de las renovables, una decisión que contrasta con la tendencia general de descarbonización que domina el debate energético europeo.
La compañía ha decidido reinvertir parte de los 1.220 millones de dólares que recibió como compensación por el arrendamiento de lechos marinos en Estados Unidos —fondos originalmente vinculados a proyectos eólicos offshore— en pagos de reserva de pedidos de turbinas de gas por valor de 300 millones de dólares al fabricante estadounidense GE Vernova. Se trata de un movimiento que evidencia cómo algunas grandes utilities europeas están priorizando activos de respaldo flexible frente a nueva capacidad renovable, en un contexto de necesidades de estabilidad de red.
Generación flexible: la nueva apuesta de RWE y Engie
Además de esta operación, RWE prevé que su primer proyecto de generación flexible alcance la decisión final de inversión (FID) a finales de este año, con inicio de construcción previsto para 2028. La eléctrica francesa Engie sigue una senda similar, apostando también por el crecimiento en generación flexible tanto en el mercado europeo como en Estados Unidos.
Este viraje hacia la flexibilidad térmica plantea interrogantes sobre el ritmo de inversión en nueva potencia renovable por parte de algunos de los grandes grupos energéticos europeos, en un momento en que la Unión Europea mantiene sus objetivos de descarbonización a 2030. Ambas compañías, no obstante, elevaron sus previsiones de resultados para todo el año tras presentar sus cuentas del primer semestre, lo que fue acogido positivamente por los inversores.
El contexto financiero: presupuestos y bonos soberanos
El comportamiento bursátil de estas eléctricas también refleja tensiones macroeconómicas ajenas a sus estrategias energéticas. Las acciones de RWE han avanzado un 3% desde principios de agosto, mientras que las de Engie han retrocedido un 4% en el mismo periodo, en un contexto marcado por la incertidumbre sobre las negociaciones del presupuesto estatal francés de otoño y el debilitamiento de los bonos franceses a diez años frente a los Bunds alemanes.
Cabe recordar que el Estado francés mantiene una participación del 23% en el capital de Engie, lo que limita el margen para medidas fiscales que puedan perjudicar su política de dividendos. La experiencia del año pasado, cuando los valores franceses se recuperaron con fuerza una vez conocidos los detalles de las propuestas presupuestarias, sugiere que el actual nerviosismo del mercado podría moderarse en las próximas semanas.
Qué significa para el sector renovable español
Aunque la noticia se centra en el mercado bursátil franco-alemán, la decisión de RWE de priorizar la térmica flexible frente a nuevas renovables es relevante para el conjunto del sector en Europa. España, con un PNIEC que fija el objetivo de 62 GW de potencia eólica instalada para 2030 y ambiciosos planes de despliegue fotovoltaico, compite por atraer inversión de las mismas grandes utilities que ahora reconsideran su asignación de capital a nivel internacional.
El caso de RWE también pone de relieve el papel creciente que la generación flexible —ya sea mediante gas, almacenamiento en baterías o bombeo hidroeléctrico— está adquiriendo como complemento indispensable de las renovables intermitentes, un debate que también atraviesa el sistema eléctrico español a medida que aumenta la penetración de solar y eólica en el mix.
La brecha entre eléctricas alemanas y francesas podría seguir ampliándose en próximas semanas, dependiendo del comportamiento de los bonos soberanos de ambos países.
Con todo, los analistas apuntan a que el diferencial de rentabilidad por dividendo entre ambos mercados, actualmente de 320 puntos básicos, tiene un recorrido limitado al alza, dado que está en gran medida justificado por el propio diferencial de los bonos soberanos franceses y alemanes, de solo 86 puntos básicos.