Primera batería de CO₂ comprimido de larga duración en Australia: 20 MW y hasta 12 horas

📅 ✍️ Redacción Energelia
Central hidroeléctrica en España

Una tecnología de almacenamiento poco convencional llega a escala comercial

El almacenamiento de energía de larga duración es uno de los grandes retos pendientes de la transición energética global. Las baterías de iones de litio dominan el mercado, pero su autonomía —generalmente entre dos y cuatro horas— resulta insuficiente para cubrir periodos prolongados de baja generación renovable. En ese contexto, la empresa de servicios públicos australiana SEC y la compañía de tecnología limpia Energy Dome han anunciado un acuerdo para construir la primera instalación comercial de almacenamiento mediante CO₂ comprimido en circuito cerrado en Australia, con una potencia de 20 megavatios (MW) y una capacidad de descarga continua de entre 10 y 12 horas.

El proyecto se ubicará en el nuevo centro de innovación energética SEC Energy Works, que SEC establecerá en Hazelwood North, en el valle de Latrobe, estado de Victoria. La finca, de 143 hectáreas, está concebida como un espacio colaborativo donde la empresa pública pueda desarrollar junto a la industria las infraestructuras y tecnologías de almacenamiento que requerirá el sistema energético australiano en las próximas décadas.

Cómo funciona una batería de CO₂ comprimido

La tecnología que propone Energy Dome se basa en un ciclo termodinámico cerrado que utiliza dióxido de carbono como fluido de trabajo. Durante los periodos de excedente eléctrico —habitualmente en las horas centrales del día, cuando la generación solar es máxima—, el sistema consume energía para comprimir y licuar el CO₂, almacenándolo en grandes depósitos a presión ambiente. Cuando la red necesita electricidad, el proceso se invierte: el CO₂ se expande a través de turbinas que generan corriente eléctrica. El circuito es completamente cerrado, por lo que no hay emisiones al exterior.

Una de las ventajas que sus promotores destacan frente a otras tecnologías de almacenamiento de larga duración es que emplea maquinaria de compresores y turbinas ampliamente conocida en la industria, lo que reduce los riesgos tecnológicos y facilita el mantenimiento. Este factor resulta especialmente relevante en el valle de Latrobe, una región históricamente vinculada a la industria del carbón cuyos técnicos e ingenieros cuentan con experiencia directamente transferible al nuevo sistema.

Claudio Spadacini, fundador y consejero delegado de Energy Dome, subrayó este punto al presentar el acuerdo: «Nuestra batería de CO₂ proporciona entre 10 y 12 horas de energía limpia y gestionable utilizando una tecnología de compresores y turbinas ya conocida por los trabajadores del valle de Latrobe. Este proyecto contribuirá a apoyar la transición de la región desde el carbón, al tiempo que preservará las capacidades de ingeniería que han impulsado a Victoria durante generaciones».

El papel estructural del almacenamiento largo en la transición renovable

Victoria se ha fijado el objetivo de alcanzar un 65 % de generación eléctrica renovable en 2030. Para lograrlo sin comprometer la seguridad del suministro, necesita soluciones capaces de cubrir no solo los picos de demanda matutinos y vespertinos —tarea para la que las baterías de corta duración son suficientes—, sino también periodos más prolongados de baja producción eólica o solar, que pueden extenderse durante varios días.

Chris Miller, director ejecutivo de SEC, explicó la lógica de la inversión: «El almacenamiento de energía de larga duración desempeñará un papel fundamental y estructural en el futuro sistema energético de Victoria, respaldando la generación renovable variable para proporcionar la fiabilidad de suministro las 24 horas del día que necesitan nuestros hogares, empresas y comunidades». Miller añadió que, como generador y comercializador integrado de electricidad 100 % renovable para clientes comerciales e industriales, SEC ve en el almacenamiento largo una herramienta esencial para equilibrar su cartera de activos en periodos de escasa producción.

El ejecutivo también señaló el efecto tractor que puede tener este proyecto piloto: «SEC puede desempeñar un importante papel facilitador apoyando estas tecnologías emergentes, ya demostradas, para que operen a escala comercial en el Mercado Nacional de Electricidad, generando señales de mercado más claras para los inversores privados».

Un hito en la cartera renovable de SEC

La instalación de CO₂ comprimido se sumará a una cartera de proyectos comprometidos que ya supera los 1.024 MW. Entre ellos figuran el Melbourne Renewable Energy Hub, descrito como una de las mayores baterías del mundo y situado en Plumpton; el SEC Renewable Energy Park, un complejo híbrido de solar fotovoltaica y almacenamiento BESS próximo a Horsham; y el SEC Delburn Wind Farm, parque eólico ubicado en la región de Gippsland, también en las cercanías del valle de Latrobe.

El proyecto con Energy Dome representa además un doble hito geográfico y tecnológico: será el primer sistema de almacenamiento de larga duración de Victoria y el primer uso comercial de baterías de CO₂ comprimido en circuito cerrado en todo el país. A escala global, la empresa italiana Energy Dome ya había puesto en marcha la primera planta de demostración de esta tecnología en Cerdeña (Italia), lo que convierte al proyecto australiano en su primer despliegue comercial fuera de Europa.

La relevancia de este avance va más allá de Australia. En un contexto en que el almacenamiento de larga duración crece a nivel mundial pero enfrenta dificultades de financiación —con China acaparando el 93 % de la capacidad instalada y una caída del 72 % en la inversión de capital riesgo en el sector—, el respaldo de una empresa pública como SEC a una tecnología emergente puede servir de referencia para otros mercados, incluido el europeo, donde el almacenamiento largo sigue siendo uno de los eslabones más débiles de la cadena renovable.

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