La UE lanza un plan de 25.000 millones para renovables e hidrógeno en el Mediterráneo con 15 GW y 100.000 empleos objetivo
Bruselas presenta un plan para movilizar 25.000 millones en tecnologías limpias en torno al Mediterráneo hasta 2035
La Comisión Europea ha presentado este martes 9 de junio una estrategia para impulsar las energías renovables, el hidrógeno y la fabricación de tecnologías limpias en la región mediterránea, con el objetivo de movilizar 25.000 millones de euros en inversiones hasta 2035. La iniciativa, anunciada por el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, responde a la doble urgencia de acelerar la transición energética en el flanco sur de Europa y reducir la dependencia energética exterior que la crisis de Oriente Medio y el conflicto en Ucrania han puesto en evidencia.
Como palanca financiera central, Bruselas pondrá a disposición más de 5.000 millones de euros en garantías a través del Fondo Europeo de Desarrollo Sostenible, un mecanismo diseñado para reducir el riesgo percibido por los inversores privados y atraer capital hacia proyectos en países con marcos regulatorios menos maduros o entornos de mayor incertidumbre.
Tres grandes objetivos: 15 GW renovables, 100.000 empleos y cadenas de suministro propias
El plan fija tres metas cuantificables para 2035:
- Desarrollo de 15 gigavatios de capacidad en energías limpias en la región mediterránea, incluyendo solar, eólica e hidrógeno renovable.
- Creación de 100.000 empleos en el sector de las tecnologías renovables, con énfasis en la formación técnica y la alineación entre mercado laboral y necesidades de la transición.
- Construcción de cadenas de suministro resilientes que reduzcan la dependencia de proveedores de terceros países —en particular de Asia— para componentes críticos como paneles solares, turbinas o electrolizadores.
Cinco pilares: inversión, cooperación regulatoria, formación, infraestructuras y tecnología
La estrategia se articula en cinco ejes de actuación complementarios:
- Inversión: coordinación entre la Comisión Europea, instituciones financieras comunitarias como el BEI y el sector privado para reducir riesgos y atraer capital a proyectos de tecnologías limpias.
- Cooperación regulatoria: impulso a reformas en países vecinos no comunitarios para agilizar permisos, reducir barreras administrativas y mejorar la seguridad jurídica de las inversiones.
- Cualificaciones profesionales: modernización de la educación técnica y acuerdos universitarios para generar talento en ingeniería, tecnologías limpias y finanzas verdes alineado con las necesidades del mercado.
- Infraestructuras y comercio energético: modernización de redes de distribución para facilitar el intercambio transfronterizo de energía y la integración de sistemas eléctricos de diferentes países.
- Cooperación industrial: apoyo a la producción local de tecnología limpia para crear cadenas de valor propias que eviten las dependencias estratégicas que han vulnerabilizado a Europa en los últimos años.
España, actor central en la estrategia mediterránea de la UE
Para España, esta iniciativa tiene una relevancia directa. El país es el mayor productor solar de la Unión Europea por irradiación disponible, uno de los principales mercados eólicos del continente y está desarrollando una ambiciosa agenda de hidrógeno renovable con varios proyectos de gran escala en marcha. Su posición geográfica lo convierte en puerta natural entre la generación renovable del norte de África —donde el recurso solar es excepcional— y la demanda eléctrica del centro de Europa, a través de las interconexiones que la UE lleva años intentando reforzar.
La Comisión Europea lanzará su primera convocatoria de interés para inversiones privadas abierta hasta el 15 de junio, seguida de otra dirigida a promotores de proyectos, abierta hasta el 15 de agosto. La puesta en marcha operativa del plan está prevista para 2027.
En un momento en que la electricidad renovable se debate ya como activo de seguridad nacional en los consejos de administración de las grandes energéticas españolas, el plan mediterráneo de Bruselas llega a reforzar ese argumento con 25.000 millones de respaldo institucional.