OpenAI ficha a un trader de energía ante el auge del gas y la IA
OpenAI da el salto a la gestión activa del riesgo energético
El crecimiento imparable de la inteligencia artificial está obligando a las grandes tecnológicas a comportarse cada vez más como empresas del sector energético. OpenAI, la compañía creadora de ChatGPT, ha decidido incorporar a su primer responsable de trading de energía, una figura que hasta ahora era propia de utilities, productoras de materias primas o grandes consumidores industriales, pero ajena por completo al mundo del software.
Según ha revelado Bloomberg, el puesto se integrará dentro del equipo de Power & Land, encuadrado en la división encargada del diseño de centros de datos de la compañía. El movimiento confirma una tendencia que ya venían apuntando otros gigantes tecnológicos: la electricidad ha dejado de ser una simple partida en la factura mensual para convertirse en una exposición de mercado que requiere cobertura activa, similar a la que aplican las aerolíneas con el queroseno o los fabricantes con los metales industriales.
Un perfil de mesa de negociación energética
La oferta de empleo publicada por OpenAI exige un mínimo de diez años de experiencia en trading de energía, gestión de riesgo de materias primas o estrategia con compañías eléctricas (utilities), además de un conocimiento profundo de los mercados eléctricos mayoristas de Estados Unidos y de los mercados de gas natural asociados a ellos.
Las funciones descritas son propias de una mesa de negociación energética: cuantificar la exposición de la empresa en distintos mercados y ubicaciones geográficas, evaluar contratos de suministro a precio fijo, y gestionar instrumentos financieros como forwards, swaps y opciones. La propia compañía resume así el objetivo del puesto:
Traducir exposiciones eléctricas y de combustible grandes y dinámicas en estrategias prácticas de cobertura, aprovisionamiento y gestión de riesgo que protejan la economía de la infraestructura preservando la flexibilidad para el crecimiento.
Que el puesto no cuente con reportes directos indica que, de momento, se trata de una primera contratación estratégica más que de la creación de un equipo consolidado de trading.
Meta ya marcó el camino y el gas gana protagonismo
OpenAI no es la primera en dar este paso. Meta anunció en noviembre de 2025 su entrada en el trading eléctrico para sostener la expansión de sus centros de datos de inteligencia artificial, mientras que Microsoft y Google afrontan limitaciones similares, ya que asegurar el suministro eléctrico se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella para escalar la infraestructura de IA.
Detrás de esta exposición eléctrica se encuentra el gas natural, que genera más del 40% de la electricidad en Estados Unidos, de ahí que la oferta de OpenAI también exija conocimiento de ese mercado. Ante las largas listas de espera para conectarse a la red eléctrica, muchos desarrolladores de centros de datos están optando por construir su propia generación mientras aguardan turno. Esta tendencia también se refleja en las contrataciones de Meta, que busca un gestor de energía para el desarrollo de generación in situ, encargado de coordinar el suministro de gas, el terreno, el agua y los permisos necesarios. De hecho, Meta abandonó su compromiso corporativo de electricidad limpia RE100 a medida que el gas ganaba peso en sus planes de centros de datos.
Proyectos multimillonarios que disparan el riesgo energético
La magnitud de los compromisos de OpenAI explica por qué la energía se ha convertido en un problema de gestión de riesgo de primer orden. La compañía construye actualmente un campus en Georgia valorado en unos 30.000 millones de dólares y ha negociado un proyecto de 10 gigavatios en Ohio respaldado por Nvidia. El coste eléctrico, de hecho, ya obligó a la compañía a pausar un proyecto previsto en el Reino Unido.
OpenAI no ha precisado todavía qué exposiciones concretas planea cubrir ni a qué escala operará su futura mesa de trading energético. Sin embargo, el movimiento confirma que la carrera por la inteligencia artificial está transformando a las tecnológicas en gestores activos de riesgo energético, un papel que hasta hace poco correspondía en exclusiva a utilities y grandes consumidores industriales, y que en el contexto europeo remite a instrumentos ya consolidados como los PPA renovables, cada vez más utilizados también por operadores de centros de datos que buscan estabilidad de precios a largo plazo.