La geotermia reclama una estrategia europea específica para crecer
Geoenergía valora el plan de electrificación de la UE, pero pide ir más lejos
La Asociación Española de Geotermia-Geoenergía ha respondido con una valoración matizada a la reciente publicación del plan de acción para la electrificación de la Comisión Europea. Si bien la organización celebra los avances recogidos en el documento, considera que la hoja de ruta comunitaria deja pendiente una asignatura fundamental: una estrategia europea específica para la geotermia que ofrezca seguridad regulatoria, respalde la financiación del sector e impulse el despliegue de esta tecnología renovable a escala continental.
La asociación destaca el papel estratégico de la geotermia para reforzar la competitividad industrial europea, la seguridad energética y los objetivos de descarbonización de la economía del bloque. Desde su punto de vista, las medidas generales del plan de electrificación son necesarias pero insuficientes si no van acompañadas de un marco de actuación diseñado a medida para las particularidades técnicas, regulatorias y financieras de esta fuente de energía.
Qué contempla el plan de electrificación de la Comisión Europea
El plan de acción presentado por Bruselas tiene como meta indicativa que la electricidad represente el 46% del consumo energético comunitario en 2040, frente al 23% en el que ha permanecido estancada durante la última década. Para alcanzar ese objetivo, la Comisión solicita a los gobiernos miembros que la fiscalidad aplicada a la electricidad no supere a la del gas, eliminando así una distorsión de precios que históricamente ha frenado la electrificación de sectores como la industria, el transporte o la climatización de edificios.
Entre las medidas concretas del documento destacan la creación de una plataforma multisectorial que reunirá a la Comisión, los Estados miembros, la industria y expertos técnicos con el objetivo de acelerar el despliegue de la geotermia mediante la eliminación de barreras regulatorias, técnicas y económicas. También se recoge el compromiso de duplicar el ritmo anual de instalación de bombas de calor, una tecnología estrechamente vinculada a la geotermia de baja entalpía y considerada pieza clave para descarbonizar la climatización residencial y comercial en Europa.
Lo que el sector reclama: una hoja de ruta propia y armonización regulatoria
Aunque Geoenergía aplaude la plataforma y el impulso a las bombas de calor, la asociación considera que estos elementos no sustituyen a una estrategia integral. En concreto, aboga por la aprobación de una estrategia europea de geotermia y un plan de acción específico que establezca una hoja de ruta clara con los siguientes pilares:
- Armonización de marcos regulatorios entre los Estados miembros, que actualmente presentan enfoques muy dispares en materia de concesiones, permisos de prospección y explotación, y gestión del subsuelo.
- Apoyo a la financiación de proyectos geotérmicos, cuya curva de riesgo es distinta a la de otras renovables como la solar o la eólica, con inversiones iniciales elevadas en exploración y perforación.
- Aumento del despliegue tanto de geotermia profunda para generación eléctrica como de geotermia superficial para calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria.
La asociación subraya que Europa dispone de un recurso geotérmico significativo y en gran medida infrautilizado. Países como Islandia, Italia o Turquía demuestran que es posible integrar la geotermia como fuente baseload —generación continua, independiente de las condiciones meteorológicas— en el mix eléctrico, algo especialmente valioso en un sistema energético con creciente participación de renovables variables como la solar fotovoltaica y la eólica.
El contexto español: un sector con recorrido pendiente
En España, la geotermia se encuentra en una fase incipiente de desarrollo, con proyectos relevantes en marcha en comunidades como Canarias —donde La Palma se perfila como enclave estratégico por su actividad volcánica— o iniciativas en la Comunidad de Madrid orientadas a la geotermia de alta temperatura para generación eléctrica. Sin embargo, el sector carece todavía de un marco regulatorio nacional específico que equipare sus condiciones de desarrollo a las de otras tecnologías renovables ya consolidadas.
En este sentido, una estrategia europea que armonice y refuerce los marcos nacionales podría actuar como catalizador también para el despliegue geotérmico en territorio español, aportando la certidumbre inversora que el sector lleva años reclamando. La pelota, por ahora, está en el tejado de Bruselas.