La ingeniería española factura 12.300 M€ en 2025, un 6,9% más

📅 ✍️ Redacción Energelia
Planta de producción de hidrógeno renovable

El sector de la ingeniería consolida su recuperación con 12.300 millones de euros en 2025

El negocio de la consultoría de ingeniería en España alcanzó en 2025 un volumen de facturación de 12.300 millones de euros, lo que supone un avance del 6,9% respecto al ejercicio anterior. La cifra, estimada a partir de los datos del Sistema de Análisis de Balances Ibéricos (SABI) por la Asociación Española de Empresas de Ingeniería, Consultoría y Servicios Tecnológicos (Tecniberia), confirma que el sector ha dejado atrás el bache provocado por la pandemia en el bienio 2020-2021 y encadena varios años de crecimiento sostenido.

El resultado es especialmente relevante en un contexto de intensa transformación del sistema energético español, en el que los grandes proyectos de infraestructuras renovables, redes eléctricas y almacenamiento requieren de una ingeniería especializada capaz de acompañar cada fase del desarrollo, desde el diseño hasta la puesta en marcha.

Las empresas de Tecniberia concentran el 65% de la facturación total

Del total facturado por el sector, las compañías integradas en Tecniberia generaron 8.050 millones de euros, un 7% más que en 2024, y representaron el 65% de la facturación agregada del conjunto de la actividad, una cuota similar a la registrada el año precedente. La patronal agrupa cerca de un centenar de empresas —tras incorporar nueve nuevas compañías en el último año— que dan empleo a más de 70.000 profesionales de distintas disciplinas y tamaños.

Desglosando la actividad de las asociadas a Tecniberia, el 70% de los ingresos correspondió al negocio internacional, con 5.635 millones de euros, mientras que el 30% restante, unos 2.415 millones de euros, procedió del mercado nacional. Sin embargo, fue precisamente la actividad doméstica la que mostró mayor dinamismo: creció un 10,7%, prácticamente el doble que la cifra obtenida en el exterior, que avanzó un 5,5%.

La licitación pública, motor del crecimiento y reto para la calidad

La presidenta de Tecniberia, Rosalía Gil-Albarellos, subrayó que "el importante incremento de la licitación pública constituye una oportunidad para seguir impulsando un sector estratégico para la transformación de nuestra economía, aunque será fundamental garantizar la continuidad de la inversión y apostar por una contratación basada en la calidad, la innovación y el talento".

El peso creciente de la licitación pública en el mercado nacional conecta directamente con los grandes programas de inversión vinculados a la transición energética: despliegue masivo de energías renovables, modernización de redes de transporte y distribución eléctrica, proyectos de almacenamiento energético y nuevas infraestructuras de hidrógeno verde, entre otros. España mantiene objetivos ambiciosos en su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), lo que implica una demanda continuada de servicios de ingeniería en los próximos años.

El tirón del mercado interior también refleja el efecto de los fondos europeos canalizados a través del mecanismo NextGenerationEU, que han activado numerosas licitaciones públicas en infraestructuras y energía. La previsión es que esta tendencia se mantenga mientras los proyectos asociados al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) sigan ejecutándose.

Un sector estratégico para la descarbonización industrial

Más allá de las cifras de facturación, los datos de Tecniberia ilustran el papel central que juegan las empresas de ingeniería en la descarbonización de la economía española. Sin capacidad técnica de proyecto, evaluación ambiental, gestión de permisos y dirección de obra, las grandes instalaciones renovables —parques eólicos, plantas fotovoltaicas de gran escala, sistemas de almacenamiento— no pueden materializarse en los plazos que exige la agenda climática.

El crecimiento del negocio nacional en 2025, muy por encima del internacional, sugiere que España está trasladando a proyectos concretos parte de la inversión planificada para la transición energética. El reto, tal y como apunta la patronal, será sostener ese ritmo con criterios de calidad y no solo de precio, especialmente en licitaciones públicas donde la presión a la baja puede comprometer la viabilidad técnica de los proyectos a largo plazo.

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