Iberdrola, mejor emisor de bonos verdes del mundo y eléctrica más sostenible de Europa en 2026

📅 ✍️ Redacción Energelia
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Dos galardones internacionales avalan la estrategia verde de Iberdrola

Iberdrola ha sumado dos nuevos reconocimientos internacionales que refuerzan su posicionamiento como referente global en sostenibilidad y financiación verde. Por un lado, la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán ha sido distinguida como el emisor corporativo más destacado de bonos verdes, sociales o sostenibles en los GlobalCapital Bond Awards 2026. Por otro, ha sido elegida eléctrica más sostenible de Europa en los World Finance Sustainability Awards 2026.

Ambas distinciones llegan en un momento de máxima visibilidad para el grupo energético, que ha superado una capitalización bursátil de 140.000 millones de euros, consolidándose como la mayor eléctrica de Europa y una de las dos principales a escala mundial. La compañía cerró 2025 con un beneficio neto récord de 6.285 millones de euros y unos activos totales de 161.000 millones de euros.

Liderazgo en financiación sostenible: el primer bono bajo el Estándar Europeo

Los GlobalCapital Bond Awards son uno de los premios de mayor prestigio en los mercados de capitales, ya que sus ganadores son elegidos directamente por los propios participantes del mercado a través de una consulta sectorial. Este mecanismo otorga a la distinción un valor especial: no es un jurado externo, sino los propios actores del mercado quienes avalan la trayectoria de Iberdrola en financiación sostenible.

El reconocimiento tiene una base sólida. En 2025, la empresa se convirtió en la primera compañía española en emitir un bono bajo el nuevo Estándar Europeo de Bonos Verdes (EU GBS), un marco regulatorio más exigente que el anterior y diseñado para combatir el greenwashing en los mercados financieros. Además, fue la primera empresa del mundo en obtener una doble certificación al alinear dicha emisión simultáneamente con los principios de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA). Desde entonces, ha colocado cuatro bonos verdes bajo estos marcos combinados.

Esta capacidad para movilizar capital privado hacia proyectos con impacto ambiental positivo es precisamente uno de los pilares de la estrategia de descarbonización del grupo, que requiere inversiones masivas en infraestructuras renovables, redes inteligentes y almacenamiento energético a lo largo de la presente década.

La ambición climática de Iberdrola: neutralidad en generación para 2030

El premio de los World Finance Sustainability Awards pone el foco en la ejecución operativa de esa ambición climática. El jurado ha destacado específicamente la expansión de la capacidad renovable del grupo, la digitalización de sus redes eléctricas y el desarrollo de soluciones de almacenamiento energético, elementos que, en conjunto, permiten integrar más generación limpia en el sistema eléctrico con mayor flexibilidad y resiliencia.

Entre las tecnologías en las que Iberdrola ha concentrado sus inversiones figuran la eólica terrestre y marina, la solar fotovoltaica, la generación hidroeléctrica y el almacenamiento. El desarrollo de redes inteligentes ocupa también un lugar central en su modelo, al facilitar la gestión de una demanda cada vez más electrificada y de una generación renovable por naturaleza variable.

En cuanto a los objetivos climáticos, la compañía ha fijado la neutralidad de emisiones directas en la generación eléctrica para 2030, un plazo notablemente más ambicioso que el marcado por la regulación europea. El horizonte de las emisiones netas cero, incluyendo tanto emisiones directas como indirectas (alcance 1, 2 y 3), se sitúa en 2040.

El papel de la financiación verde en la transición energética

Más allá del reconocimiento corporativo, los premios recibidos por Iberdrola apuntan a una tendencia estructural: la financiación verde se está convirtiendo en un instrumento clave para acelerar la transición energética en Europa. El nuevo Estándar Europeo de Bonos Verdes, desarrollado en el marco de la estrategia de finanzas sostenibles de la Unión Europea, busca garantizar que los capitales captados bajo este paraguas se destinen efectivamente a actividades alineadas con la taxonomía verde comunitaria.

Para el sector renovable, esto tiene implicaciones directas: mejora el acceso a capital institucional para proyectos de gran escala, reduce el coste de financiación y refuerza la credibilidad de las empresas ante inversores que aplican criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza). La capacidad de Iberdrola para liderar este mercado —siendo la primera en combinar EU GBS e ICMA— sitúa a la compañía en una posición privilegiada para captar recursos en los próximos años, cuando el volumen de inversión necesario para cumplir los objetivos del PNIEC y la política energética europea alcanzará niveles sin precedentes.

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