Francia refuerza almacenamiento y redes para blindar su modelo nuclear

📅 ✍️ Redacción Energelia
Línea de transmisión eléctrica construida e instalada por Aldesa en México

Francia consolida su apuesta nuclear con nuevas herramientas de flexibilidad

Francia atraviesa un momento decisivo en la configuración de su sistema eléctrico. El país mantiene su firme apuesta por la energía nuclear como pilar de generación, mientras acelera al mismo tiempo el despliegue de sistemas de almacenamiento y amplía sus interconexiones eléctricas con los países vecinos. El objetivo es claro: dotar de mayor flexibilidad a una red que deberá absorber un crecimiento significativo de energías renovables en la próxima década.

Según el informe "Tendencias y análisis del mercado eléctrico francés por capacidad, generación, transmisión, distribución, regulaciones, actores clave y pronóstico hasta 2035", elaborado por la consultora GlobalData, la capacidad nuclear francesa se mantendrá estable en un rango de entre 61 y 63 GW durante el periodo 2025-2035, con incrementos graduales derivados de mejoras en los reactores existentes y de la extensión de su vida útil operativa.

En paralelo, se espera que la capacidad renovable —principalmente solar fotovoltaica y eólica— prácticamente se duplique de aquí a 2035. Sin embargo, esta expansión trae consigo un reto añadido: la variabilidad inherente a estas fuentes obliga a reforzar los recursos de respaldo y flexibilidad del sistema.

El papel clave del almacenamiento y el bombeo hidroeléctrico

Attaurrahman Ojindaram Saibasan, analista de energía de GlobalData, señala que Francia debería fortalecer los mecanismos de mercado para que la flexibilidad y la capacidad de despacho reciban una remuneración adecuada, ya sea mediante pagos por capacidad, servicios auxiliares o contratos estables orientados al almacenamiento y la generación de respaldo.

La gran hidroeléctrica y el bombeo reversible se están consolidando como piezas fundamentales para suavizar las fluctuaciones diarias y estacionales de la producción renovable. Por su parte, las baterías están ganando protagonismo en la gestión de variaciones de corta duración —desde varias horas hasta fracciones de hora—, resultando especialmente útiles para la regulación de frecuencia y para cubrir los picos de demanda vespertinos.

Las centrales térmicas de gas, aunque van perdiendo peso relativo en el mix de generación, todavía cumplen una función relevante como respaldo de rampa rápida, sobre todo en los periodos de mantenimiento de instalaciones nucleares o hidroeléctricas, o cuando la producción renovable cae de forma prolongada.

Fin del carbón e interconexiones transfronterizas

Francia mantiene el compromiso de eliminar por completo la generación con carbón antes de 2027. Varias centrales ya están reduciendo su actividad o reconvirtiéndose hacia otros usos. En paralelo, el país trabaja en la modernización y construcción de nuevas líneas de interconexión transfronteriza, como los enlaces IFA-2 y Savoie-Piémont, además de proyectos de mayor calado como el Interconector Celta, orientado a incrementar la capacidad de importación y exportación eléctrica mediante infraestructuras de alta tensión y larga distancia.

Estas conexiones internacionales resultan clave para absorber la variabilidad renovable, facilitar el intercambio de excedentes de energía limpia entre países y reducir la dependencia exclusiva de la capacidad de respaldo nacional.

Los reactores modulares pequeños, una apuesta a medio plazo

Más allá del horizonte de 2035, los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) empiezan a ganar reconocimiento como una vía complementaria de capacidad firme y baja en emisiones. Según explica Saibasan, estos reactores requieren menor intensidad de capital, permiten un despliegue modular y cuentan con características de seguridad mejoradas, lo que los convierte en una opción viable en regiones donde los grandes proyectos nucleares enfrentan limitaciones de ubicación, permisos o costes.

No obstante, el desarrollo de esta tecnología no está exento de obstáculos. Entre los principales desafíos identificados en el informe destacan el coste de mantenimiento de instalaciones nucleares que ya presentan cierta obsolescencia, los prolongados procesos regulatorios y de licenciamiento para nuevos proyectos —tanto de gran escala como SMR—, la necesidad de garantizar cadenas de suministro de materiales robustas, y la exigencia de que la expansión del almacenamiento y las baterías se ajuste a reglas de mercado que ofrezcan flujos de ingresos estables.

Los permisos ambientales, la aceptación social de nuevas instalaciones, la interconexión efectiva a la red y el cumplimiento de los plazos para el abandono definitivo del carbón añaden riesgos adicionales que Francia deberá gestionar con cuidado en los próximos años.

Un modelo que depende de la ejecución

Para Saibasan, si Francia logra implementar correctamente estos factores facilitadores, el país podrá mantener un suministro eléctrico de base fiable apoyado en la energía nuclear, incluso en un contexto de fuerte crecimiento renovable. El almacenamiento y las interconexiones actuarían como amortiguadores de la variabilidad, contribuyendo a mantener bajas las emisiones de carbono, reforzar la seguridad energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

El analista advierte, sin embargo, que sin estos elementos la rápida expansión renovable conllevaría riesgos claros: mayor volatilidad en el suministro, un repunte de la dependencia del gas en momentos de crisis y, en última instancia, costes más elevados para los consumidores finales.

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