Corea del Sur: el megaproyecto de IA amenaza con superar a su red eléctrica
Un megaproyecto de 3,1 billones de dólares que puede quedarse sin luz
Corea del Sur está apostando con fuerza por convertirse en un polo mundial de inteligencia artificial (IA) y fabricación de semiconductores. El proyecto insignia del país, valorado en unos 4,7 billones de wones (aproximadamente 3,1 billones de dólares), incluye el futuro complejo de la región de Honam, dedicado a centros de datos de IA y producción de chips. Sin embargo, un análisis de la consultora Wood Mackenzie advierte de que la ambición industrial puede adelantarse peligrosamente a la infraestructura eléctrica que la debe sustentar.
Según las estimaciones recogidas en el informe ¿Puede la red eléctrica de Corea del Sur abastecer la apuesta de 3,1 billones de dólares por la IA?, el complejo de Honam, cuando esté plenamente operativo, elevará la demanda máxima regional de electricidad desde los actuales 11,8 GW hasta los 19,1 GW. El problema es que, manteniendo los planes de generación actuales, la capacidad efectiva de la región alcanzaría solo 16,8 GW en 2030, lo que dejaría un déficit potencial de unos 2,3 GW.
"El desafío no consiste tanto en si finalmente podrá construirse suficiente capacidad de generación, sino en si la red, el diseño del mercado y las señales de inversión podrán evolucionar con la rapidez necesaria", señaló Yunsik Chung, analista de energía y renovables para Asia-Pacífico en Wood Mackenzie.
Renovables abundantes pero atrapadas por la congestión de la red
La paradoja de Honam es que la región concentra el mayor potencial de energías renovables de todo el país, pero ese recurso no puede llegar a los consumidores porque la red de transmisión ya opera saturada. El corredor Honam-Central sufre congestión especialmente en primavera, impidiendo que nuevos proyectos —incluidos los solares— logren conectarse a la red, por mucho que el recurso solar esté disponible.
Para cubrir el déficit de capacidad únicamente mediante energía solar fotovoltaica, sería necesario instalar cerca de 19,5 GW de nueva potencia en los próximos cinco años. Una cifra que contrasta con los apenas 679 MW solares que se añadieron en toda la región durante 2025. Wood Mackenzie concluye que una expansión de esa magnitud resulta poco realista sin dos palancas adicionales: el despliegue masivo de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) y reformas profundas del mercado eléctrico que hagan rentables esas inversiones.
El diseño actual del mercado surcoreano constituye uno de los principales cuellos de botella. Hoy, los sistemas de baterías solo pueden obtener ingresos principalmente a través del mercado centralizado de contratos del país, lo que frena su implantación comercial a gran escala. Para Wood Mackenzie, ampliar el volumen de contratación mediante ese mecanismo o introducir nuevas fuentes de ingresos para el almacenamiento será imprescindible si se quiere atender el crecimiento exponencial de la demanda ligada a la IA.
Soluciones a corto plazo: desde la nuclear hasta la gestión inteligente de la red
El informe no se limita a diagnosticar el problema, sino que identifica un abanico de medidas concretas para aliviar la situación antes de que los proyectos de transmisión de largo plazo estén listos.
- Clasificación dinámica de líneas (dynamic line rating): permite aumentar la capacidad de transporte de las líneas existentes en función de las condiciones meteorológicas reales, sin necesidad de nuevas infraestructuras.
- Optimización de la topología de la red: reconfigurar los flujos de energía para reducir cuellos de botella sin construir nuevos corredores.
- Prolongación de la vida útil de la central nuclear de Hanbit: una extensión de 10 años permitiría conservar unos 2 GW de capacidad firme que, de otro modo, quedarían fuera de servicio antes de 2035. Actualmente, alrededor de 3 de los 5,9 GW totales de la planta tienen programado el fin de su vida operativa en ese horizonte.
El gas natural también aparece en el informe como opción viable a corto plazo para garantizar el suministro firme mientras maduran las soluciones renovables y de almacenamiento, aunque en un segundo plano frente a las opciones de cero emisiones.
Una advertencia con lecciones globales para la transición energética
El caso surcoreano ilustra un dilema que se repite en distintas geografías: la velocidad de la demanda industrial —impulsada ahora por la explosión de los centros de datos de IA— puede superar la capacidad de adaptación de los sistemas eléctricos diseñados en otra época. La solución no pasa por frenar la digitalización ni la industria, sino por alinear los calendarios de inversión en generación, almacenamiento y red con la velocidad real de despliegue de la demanda.
Para Corea del Sur, eso significa coordinar en paralelo la expansión solar, el despliegue de baterías a escala de red, las reformas regulatorias del mercado eléctrico y las obras de transmisión. Un reto de ingeniería, pero sobre todo de política energética y señales de mercado. La consultoría Wood Mackenzie advierte de que si esas piezas no encajan a tiempo, uno de los proyectos industriales más ambiciosos del mundo podría verse limitado precisamente por el recurso más básico: la electricidad.