Baterías BESS en España: la asimetría de red no frena los 42 GW en tramitación

📅 ✍️ Redacción Energelia
Línea de transmisión eléctrica construida e instalada por Aldesa en México

El almacenamiento con baterías, pilar de la transición energética en España

Los sistemas de almacenamiento eléctrico mediante baterías, conocidos por sus siglas en inglés como BESS (Battery Energy Storage Systems), han pasado en pocos años de ser una tecnología emergente a convertirse en un elemento considerado imprescindible por todos los actores del sistema eléctrico español. Organismos como el MITERD, la CNMC, Red Eléctrica (REE) y el operador de mercado OMIE, junto con compañías eléctricas, generadores, inversores y promotores, coinciden en que las baterías son fundamentales para integrar de forma masiva y segura las energías renovables en la red.

La razón es clara: las fuentes renovables como la solar fotovoltaica y la eólica producen electricidad de manera intermitente, condicionada por el sol y el viento. Las baterías permiten capturar esa energía limpia en los momentos de máxima generación —cuando la demanda es baja y los precios caen— y liberarla precisamente cuando el sistema más la necesita, reforzando así tanto la seguridad de suministro como el aprovechamiento real de los recursos autóctonos.

Más allá de este papel de desplazamiento temporal de la energía, los sistemas BESS aportan servicios auxiliares de enorme valor para la estabilidad de la red. Su capacidad de respuesta casi instantánea les permite participar en los mercados de regulación de frecuencia automática y manual —conocidos como aFRR y mFRR—, en la reserva de sustitución y en la gestión de restricciones técnicas. Son, en definitiva, activos que aportan flexibilidad al sistema en múltiples dimensiones.

42 GW en tramitación: el apetito inversor es real

El dinamismo del sector queda reflejado en una cifra reveladora: según datos de Red Eléctrica de España (REE), actualmente hay cerca de 42 gigavatios (GW) de potencia de baterías en tramitación, incluyendo tanto proyectos conectados a las redes de transporte como a las de distribución, y tanto sistemas standalone —baterías independientes— como instalaciones hibridadas con generación renovable.

Detrás de este volumen se encuentran compañías eléctricas, fondos de inversión, productores independientes de energía (IPPs) y empresas especializadas que ven en el almacenamiento una oportunidad estratégica con perspectivas de rentabilidad a corto y medio plazo. El mercado español, con un alto porcentaje de generación renovable variable y precios de electricidad que reflejan cada vez más esa variabilidad, ofrece condiciones favorables para que estos activos capturen valor.

En paralelo, la financiación de proyectos BESS está impulsando una nueva generación de contratos PPA (Power Purchase Agreements) más sofisticados, que incorporan la hibridación con renovables, opciones de refinanciación y estructuras adaptadas al nuevo escenario de mercado. Inversores y bancos buscan fórmulas que reduzcan el riesgo regulatorio y mejoren la predictibilidad de ingresos.

La asimetría de acceso a red: un reto técnico con solución económica

En este contexto de fuerte expansión, uno de los debates más relevantes del sector gira en torno a un concepto técnico y regulatorio con importantes implicaciones económicas: la asimetría en el acceso a la red.

Para entender el problema, conviene recordar que cualquier proyecto BESS necesita un permiso de acceso y conexión a la red que le permite tanto inyectar electricidad —cuando se descarga— como consumirla —cuando se recarga—. A diferencia de una planta solar o eólica, que solo genera, una batería opera en las dos direcciones. Lo ideal sería disponer de la misma capacidad para inyectar y para consumir: una conexión completamente simétrica.

Sin embargo, en la práctica esto no siempre es lo que se obtiene. Es frecuente que la potencia de inyección concedida sea superior a la de consumo, lo que genera una asimetría: la batería puede descargarse más rápido de lo que puede recargarse desde la red. Esto limita su operativa diaria, reduce las posibilidades de participación en ciertos mercados de ajuste y puede recortar los ingresos potenciales del proyecto.

¿Cuán extendida está esta situación? Aunque no existen datos públicos que cuantifiquen con precisión la relación entre capacidades de demanda y generación en el conjunto de los 42 GW en tramitación, la inteligencia de mercado disponible —construida a partir del diálogo con desarrolladores y actores del sector— apunta a que más de un tercio de los proyectos BESS actualmente en proceso presentan algún grado de asimetría en el acceso concedido.

¿Es viable un proyecto BESS con acceso asimétrico?

La respuesta que el mercado está consolidando es que sí, con matices. La asimetría no condena automáticamente un proyecto a la inviabilidad económica, aunque introduce restricciones que deben modelizarse cuidadosamente en el análisis financiero. El equilibrio óptimo depende del grado de asimetría, del modelo de negocio previsto —si el BESS va a operar principalmente en mercados de energía, en servicios de ajuste o en una combinación de ambos— y de si está hibridado con una planta renovable o es un sistema independiente.

En el caso de los proyectos hibridados con generación solar o eólica, la batería puede recargarse directamente desde la planta renovable asociada, lo que reduce la dependencia de la capacidad de consumo concedida en red y mitiga parcialmente el impacto de la asimetría. Esta característica convierte la hibridación en una vía para sortear algunas de las limitaciones derivadas de accesos asimétricos.

En cualquier caso, el sector reconoce que el mercado español de almacenamiento está en pleno proceso de maduración. El aprendizaje acumulado por promotores, inversores y asesores está permitiendo identificar umbrales prácticos: hasta qué nivel de asimetría un proyecto BESS mantiene una rentabilidad aceptable, y a partir de qué punto las restricciones operativas hacen inviable el caso de negocio. Ese conocimiento granular, hoy en manos de pocos, será determinante para orientar las decisiones de los miles de megavatios que deberán desplegarse en los próximos años si España quiere cumplir con sus objetivos de transición energética.

El debate sobre la asimetría en el acceso a red es, en definitiva, un síntoma de la velocidad a la que crece el interés por el almacenamiento en España: la demanda de permisos supera la capacidad del sistema para otorgar conexiones perfectas, y el mercado aprende a adaptarse a esa realidad sin renunciar al desarrollo.

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