Acciona pide abrir a la competencia las redes eléctricas en España
Entrecanales reclama competencia en redes de transporte y distribución
El presidente y consejero delegado de Acciona, José Manuel Entrecanales, ha lanzado un mensaje claro al sector energético español: el negocio de las redes eléctricas —tanto de transporte como de distribución— debe abrirse a la competencia si España quiere cumplir sus objetivos de transición energética. Así lo expresó tras la celebración de la Junta General de Accionistas de la compañía, donde aseguró ante los medios que esta apertura es, en sus palabras, «imprescindible».
El modelo actual concentra la operación de la red de transporte en un único actor, Red Eléctrica de España (REE), que trabaja en régimen de monopolio legal. En el segmento de distribución, tres o cuatro grandes grupos eléctricos se reparten prácticamente la totalidad del territorio nacional. Para Entrecanales, esta estructura resulta insuficiente para afrontar las exigencias de la electrificación acelerada de la economía y el despliegue masivo de renovables que exige el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
Un hiperciclo de infraestructuras sin precedentes
El argumento de Acciona va más allá de la política regulatoria nacional. Entrecanales situó la demanda en un contexto global: el mundo se enfrenta, a su juicio, a un «hiperciclo de infraestructuras» que movilizará más de 150 billones de dólares en los próximos veinticinco años. La inversión anual en infraestructuras pasaría de los 4,4 billones de dólares actuales a 7 billones en 2050, con más de la mitad destinados a energía, transporte y agua —tres sectores en los que Acciona mantiene presencia internacional.
Este ciclo inversor estará impulsado, según el directivo, por cuatro grandes fuerzas: la electrificación de la economía, la renovación de infraestructuras envejecidas en el mundo desarrollado, la construcción de nuevas infraestructuras en países emergentes y la presión del cambio climático. «Invertir en infraestructuras se ha convertido en uno de los pocos consensos de todo el espectro político occidental», afirmó Entrecanales.
En este marco, las redes energéticas cobran un papel protagonista. Sin una red de transporte y distribución capaz de absorber el creciente volumen de generación renovable y de dar respuesta a las solicitudes de conexión —muchas de ellas actualmente pendientes de resolución—, la descarbonización del sistema eléctrico español corre el riesgo de bloquearse antes de alcanzar sus metas.
Resiliencia climática y nuevas redes: la doble exigencia
Entrecanales también subrayó una dimensión que gana peso en el debate energético: la adaptación al cambio climático. Si durante años la respuesta al calentamiento global se centró en la mitigación —reducir emisiones—, ahora emerge con fuerza la necesidad de adaptar las infraestructuras a un clima ya alterado. Sequías, inundaciones, incendios y el aumento del nivel del mar incrementan la presión sobre las redes existentes.
El presidente de Acciona reclamó, en consecuencia, «una nueva generación de infraestructuras más resilientes»: redes energéticas robustas y digitalizadas, mayor capacidad de almacenamiento —incluido el bombeo hidroeléctrico reversible, una tecnología en la que España tiene ventaja competitiva— e infraestructuras hidráulicas adaptadas tanto a la escasez como a los fenómenos extremos. «La resiliencia climática ha dejado de ser un atributo ambiental para convertirse en una condición económica», sentenció.
Un debate que comparte Iberdrola y que el sector lleva años aplazando
La posición de Acciona no es aislada. Desde Iberdrola, su CEO en España, Mario Ruiz-Tagle, también ha defendido en diversas ocasiones la necesidad de abrir a la competencia el negocio de la red de transporte, señalando que la actual estructura dificulta atender la demanda creciente de conexiones por parte de clientes industriales y promotores renovables.
El debate de fondo lleva años sobrevolando el sector sin resolverse: ¿debe separarse físicamente la función de transportista de redes de la de operador del sistema, actualmente ambas en manos de REE? ¿Tiene sentido que nuevos operadores —privados, con capital propio— puedan construir y gestionar tramos de red de transporte o distribución en régimen competitivo, como ocurre en otros mercados europeos?
Con la transición energética acelerándose y las solicitudes de acceso a la red acumulándose, la presión sobre el regulador y el Gobierno para responder a estas preguntas no hará sino crecer en los próximos meses. La voz de Acciona, sumada a la de Iberdrola, convierte este asunto en uno de los grandes frentes regulatorios del sector energético español de cara a la segunda mitad de la década.