Los visados de renovables por ingenieros técnicos industriales se triplican en 7 años
La actividad profesional en renovables se dispara junto a la transición energética
El sector de las energías renovables en España no solo crece en megavatios instalados y en inversión: también lo hace en el número de proyectos que pasan por el circuito de visado profesional. Según datos del colectivo de ingenieros técnicos industriales, los proyectos de este tipo visados por estos profesionales se han triplicado en los últimos siete años, una evolución que refleja de forma directa el impulso que ha vivido la transición energética en el país durante la última década.
Este crecimiento sostenido coincide con el despliegue masivo de instalaciones de energía solar fotovoltaica y eólica tanto en el segmento de grandes parques como en el de autoconsumo industrial y residencial. La oleada de proyectos empujada por los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y por los fondos europeos NextGenerationEU ha generado una demanda sin precedentes de firmas y visados técnicos, necesarios para garantizar la seguridad y la viabilidad de las instalaciones.
El papel clave de los ingenieros técnicos industriales en el ecosistema renovable
Los ingenieros técnicos industriales son una figura indispensable en la cadena de desarrollo de proyectos energéticos. Su intervención cubre desde el diseño y el cálculo de instalaciones hasta la supervisión de la ejecución y la legalización ante las administraciones competentes. En el ámbito renovable, su trabajo abarca instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo en viviendas y naves industriales, plantas de generación de mayor escala, sistemas de almacenamiento y, en menor medida, pequeñas instalaciones de biomasa o minihidráulica.
El visado colegial, aunque en algunos casos es voluntario, otorga una garantía adicional de calidad técnica y responsabilidad civil, algo que los promotores, las entidades financiadoras y las propias administraciones valoran positivamente a la hora de tramitar permisos o acceder a líneas de ayuda. Este plus de seguridad jurídica y técnica explica en parte que muchos promotores sigan optando por el visado incluso cuando no es obligatorio.
El auge del autoconsumo solar, en particular, ha sido uno de los motores principales de este incremento. Desde la aprobación del Real Decreto 244/2019, que simplificó y abarató la instalación de sistemas de autoconsumo fotovoltaico, el número de instalaciones se ha disparado en toda España. Cada una de ellas requiere de un proyecto técnico firmado por un profesional competente, lo que ha multiplicado la carga de trabajo —y los visados— de los colegios de ingenieros técnicos industriales.
Una tendencia que se consolidará con los objetivos climáticos de 2030
Las perspectivas apuntan a que esta tendencia no solo se mantendrá, sino que se acelerará en los próximos años. El PNIEC establece objetivos ambiciosos: alcanzar los 62 GW de capacidad eólica instalada y superar los 76 GW de solar fotovoltaica en 2030. Para llegar a esas cifras, España deberá instalar decenas de gigavatios adicionales en un plazo de apenas cinco años, lo que se traducirá en miles de nuevos proyectos que deberán pasar por el proceso de diseño, visado y legalización.
A esto se suma el empuje del almacenamiento energético, las comunidades energéticas y la electrificación de la demanda industrial, ámbitos en los que la participación de ingenieros técnicos industriales también es relevante. La hibridación de plantas solares con baterías, por ejemplo, introduce una complejidad técnica adicional que requiere de proyectos más elaborados y, por tanto, de una mayor intervención profesional cualificada.
En definitiva, la triplicación de visados en siete años no es solo un dato gremial: es un termómetro fiable del ritmo real al que avanza la descarbonización del sistema energético español. Cuando los proyectos se formalizan, se legalizan y se visados, es que la transición energética ha dejado de ser un objetivo en papel para convertirse en infraestructura real sobre el terreno.