La UE exige reciclar plásticos en coches con nueva ley de circularidad

📅 ✍️ Redacción Energelia
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Una normativa que transforma el fin de vida de los vehículos en la UE

La Unión Europea ha comenzado a aplicar un nuevo reglamento sobre circularidad que regula tanto el diseño de los vehículos nuevos como la gestión de aquellos que llegan al final de su vida útil. La norma, adoptada por los Veintisiete a finales de junio, entró en vigor este jueves y establece una serie de requisitos que serán de obligado cumplimiento a partir de dentro de dos años, dando así un margen de adaptación a fabricantes y gestores de residuos.

El objetivo de Bruselas es doble: por un lado, reducir el impacto ambiental de los vehículos que dejan de circular cada año -entre seis y diez millones en toda la UE- y, por otro, reforzar lo que la Comisión Europea denomina la autonomía estratégica de Europa en el acceso a materias primas críticas para la industria automovilística.

Objetivos de plástico reciclado y trazabilidad de materiales

Uno de los elementos más novedosos del reglamento es la introducción de los primeros objetivos vinculantes en Europa sobre el contenido de plástico reciclado en los vehículos. La norma fija que, seis años después de su entrada en vigor, al menos el 15% del plástico empleado en la fabricación de coches nuevos deberá proceder de materiales reciclados, con la vista puesta en alcanzar el 25% en un plazo de diez años.

Además, se exige que como mínimo el 20% de ese plástico reciclado se haya recuperado específicamente de vehículos que hayan llegado al final de su vida útil, cerrando así el círculo entre el desguace y la fabricación de nuevas unidades. Esta medida busca estimular la demanda de materiales reciclados en un sector que, según reconoce la propia Comisión Europea, continúa dependiendo en gran medida de materias primas vírgenes pese a ser uno de los mayores consumidores de recursos de la UE.

El reglamento también contempla que, un año después de su entrada en vigor, el Ejecutivo comunitario presente un estudio de viabilidad para extender este tipo de objetivos a otros materiales estratégicos como el acero, el aluminio, el magnesio y diversas materias primas críticas, ampliando el alcance de la circularidad más allá del plástico.

Qué vehículos están afectados y cómo cambia su tratamiento como residuo

La normativa se aplicará de forma plena a turismos y furgonetas comerciales ligeras, mientras que vehículos pesados como camiones, motocicletas y vehículos de uso especial quedarán sujetos a un conjunto más limitado de requisitos, centrados principalmente en garantizar su correcto tratamiento cuando dejen de circular.

Un cambio relevante es que, una vez que un vehículo cumpla los criterios para ser considerado residuo, deberá pasar obligatoriamente por una instalación autorizada de tratamiento. A partir de ese momento, no podrá exportarse ni revenderse legalmente como vehículo de segunda mano, una medida orientada a evitar que estos automóviles acaben generando problemas medioambientales fuera de los circuitos de gestión controlada.

Según datos de la Comisión Europea recogidos en la norma, las reglas ya existentes en materia de vehículos al final de su vida útil han permitido elevar la tasa de reciclaje hasta aproximadamente el 85% de los materiales que contienen estos vehículos, entre los que destacan el acero, el aluminio, el cobre y diversos plásticos. El nuevo reglamento pretende complementar esos avances, evitando lo que Bruselas describe como una pérdida neta de millones de toneladas de recursos cuando estos vehículos no se gestionan adecuadamente.

Implicaciones para la industria y la transición hacia una economía circular

Para el sector de la automoción, este reglamento supone una presión adicional para rediseñar procesos de fabricación e integrar de forma más sistemática materiales reciclados en sus cadenas de producción. La industria automovilística europea es señalada por la propia Comisión como uno de los sectores que más recursos consume en la UE, lo que convierte a esta normativa en una pieza clave dentro de la estrategia comunitaria de economía circular.

Aunque el reglamento no menciona de forma directa a los vehículos eléctricos, su enfoque en la reutilización de materiales como el aluminio, el cobre o los plásticos tiene una conexión evidente con la electromovilidad, un segmento en expansión que también depende en gran medida de la disponibilidad de materias primas y de cadenas de suministro más sostenibles. La combinación de electrificación del parque automovilístico y mayor circularidad en su fabricación se perfila como una de las líneas de trabajo prioritarias para Bruselas en los próximos años.

Con este nuevo marco normativo, la UE da un paso más en su hoja de ruta hacia una economía menos dependiente de materias primas vírgenes, en línea con otras iniciativas europeas orientadas a reforzar la sostenibilidad industrial y la seguridad de suministro de recursos estratégicos.

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