Plan de Electrificación de la UE: 46% de la demanda eléctrica en 2040

📅 ✍️ Redacción Energelia
Torres de alta tensión y paneles solares simbolizando el plan de electrificación europeo

La UE se marca por primera vez un objetivo de electrificación

La Comisión Europea ha presentado el Electrification Action Plan, un paquete de medidas que busca convertir a la Unión Europea en lo que algunos analistas ya denominan un "electro-continente": un espacio energético unificado donde la electricidad, generada mayoritariamente a partir de fuentes renovables, sustituya de forma progresiva al gas y al petróleo importados.

Por primera vez, Bruselas fija una meta cuantitativa: que el 46% de la demanda energética final esté electrificada en 2040. Actualmente, la UE se sitúa en un 21% de electrificación, un porcentaje que la deja por detrás de China (31%) y de Estados Unidos (22%), según ha señalado Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), quien ha calificado la lentitud del proceso europeo como "un grave error".

Una dependencia energética que cuesta 400.000 millones al año

El diagnóstico de fondo es contundente. La Unión Europea, pese a ser el tercer bloque económico del mundo por PIB, apenas dispone de reservas propias de gas y petróleo. Según datos de Eurostat, la tasa de dependencia energética de la UE alcanzó el 57% en 2024, lo que implica que casi el 60% de las necesidades energéticas del bloque se cubren con importaciones netas. Los países más dependientes son Malta (98%), Luxemburgo (91%) y Chipre (88%), mientras que Estonia (5%), Suecia (27%) y Letonia (29%) presentan los niveles más bajos.

Esa dependencia se traduce en una factura anual cercana a los 400.000 millones de euros destinados a importar combustibles fósiles, a los que se suman subvenciones públicas que en 2023 ascendieron a 110.000 millones de euros para abaratar artificialmente su precio. Con el nuevo plan, la Comisión estima poder sustituir dos tercios de la demanda de gas, reducir a la mitad el consumo de petróleo, ahorrar 200.000 millones de euros en importaciones acumuladas hasta 2040 y recortar 520 millones de toneladas de CO₂, en torno al 20% de las emisiones actuales.

Las barreras: electricidad cara y redes saturadas

El propio plan reconoce las debilidades estructurales que frenan la electrificación europea. La electricidad resulta hoy unas tres veces más cara que el gas para las empresas y 2,5 veces más cara para los hogares, lo que penaliza la adopción de vehículos eléctricos, bombas de calor y equipos industriales electrificados. A ello se suman retrasos en las conexiones a la red eléctrica, cuellos de botella en la infraestructura y el efecto distorsionador de las subvenciones a los combustibles fósiles, que mantienen su competitividad artificial frente a la electricidad.

Para corregirlo, la Comisión Europea presentará una propuesta legislativa orientada a "blindar" las facturas eléctricas. El primer frente es fiscal: equiparar la carga impositiva de la electricidad con la de los combustibles fósiles, eliminando gravámenes ajenos al propio sistema eléctrico. El segundo frente pasa por el almacenamiento energético, considerado piedra angular del plan, con un objetivo de 200 GW instalados para 2030. También se actualizarán los códigos de red para integrar baterías, vehículos eléctricos y bombas de calor, impulsando además la recarga inteligente y la tecnología vehículo-a-red (V2G).

Industria, transporte y edificación: medidas por sectores

En el ámbito industrial, se revisará el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión para condicionar la asignación gratuita de derechos a inversiones reales en descarbonización, y se creará un Banco de Descarbonización Industrial dotado con 100.000 millones de euros.

En transporte, la Comisión revisará en 2027 la Directiva de Vehículos Limpios para reforzar los objetivos de cero emisiones en la contratación pública, además de emitir recomendaciones sobre incentivos fiscales para vehículos cero emisiones. El vehículo pesado eléctrico centra buena parte de las actuaciones: se revisará el Reglamento de Infraestructuras para Combustibles Alternativos (AFIR) para ampliar los Corredores de Transporte Limpio a toda la Red Transeuropea de Transporte y financiar estaciones de recarga para camiones.

En edificación, se estudia un "Mecanismo de Mercado de Calor Limpio" para incentivar la fabricación y venta de bombas de calor, junto con herramientas nacionales de comparación de precios que den transparencia a los consumidores. Destaca también el impulso a fórmulas como el social leasing, que permitiría a hogares de rentas bajas y medias acceder a estas tecnologías mediante cuotas mensuales asequibles, un elemento que la Fundación Renovables considera clave para que "la electrificación no deje a nadie atrás".

Nuclear y centros de datos, los puntos más discutidos

El plan no está exento de críticas. Voces del sector renovable, como las de la Fundación Renovables, señalan como un error la apuesta paralela por la energía nuclear —facilitando la cooperación transfronteriza para agilizar licencias y prolongando la vida útil de reactores existentes— y por un trato excesivamente permisivo hacia los centros de datos, cuyo consumo eléctrico crece con rapidez. Estos elementos podrían restar coherencia a un plan cuyo éxito dependerá, en gran medida, de que las medidas sociales y de abaratamiento eléctrico se implementen con la misma ambición que los objetivos climáticos planteados.

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