Fundación Renovables: la red eléctrica usa solo el 15% de su capacidad
Un sistema eléctrico infrautilizado pese a la saturación
La Fundación Renovables ha puesto el foco en una de las grandes paradojas del sistema eléctrico español: mientras la saturación de los puntos de conexión en la red de distribución ronda el 94%, impidiendo conectar nueva demanda en numerosas zonas del país, el factor de utilización medio de la potencia facturada apenas alcanzó el 14,9% en 2025. Es decir, más del 85% de la potencia contratada permanece sin utilizarse en la práctica.
El dato se recoge en el informe 'Redes de distribución, de freno a motor de la electrificación', elaborado por este think tank, que pone sobre la mesa un problema estructural: la capacidad de la red está bloqueada por un sobredimensionamiento histórico de la potencia concedida en cada punto de acceso, muy por encima del consumo real que finalmente se produce.
Por qué se desaprovecha tanta capacidad de red
Según explica la Fundación Renovables, el origen de este desajuste se encuentra en la metodología tradicional empleada para dimensionar la potencia contratada en cada punto de conexión. Durante años, este cálculo se ha basado en reservar la máxima demanda puntual que teóricamente podría producirse, un criterio conservador que garantiza que nunca falte potencia en los picos de consumo.
El problema es que, durante la mayor parte del tiempo, la potencia realmente necesaria para cubrir el consumo es mucho menor que la reservada. Esto se traduce en una capacidad de acceso y conexión "bloqueada" que no puede aprovecharse para conectar otros consumos, aunque exista margen real en la red la mayor parte del año.
La organización insiste en que las limitaciones de las redes eléctricas son un reto compartido a escala global, pero defiende que liberar capacidad para nueva demanda no requiere necesariamente desplegar nueva infraestructura. Bastaría, según su análisis, con optimizar el uso y la gestión del sistema existente, revisar los permisos actualmente concedidos y evitar que estos se conviertan en un activo transaccionable.
Un mercado de distribución concentrado en cuatro empresas
El informe también analiza la estructura de propiedad de las redes de distribución en España, advirtiendo de un alto grado de concentración: solo cuatro compañías —Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP— controlan el 95% de todos los puntos de suministro del país, pese a que existen más de 300 empresas distribuidoras registradas.
Para la Fundación Renovables, esta circunstancia convierte a la red de distribución en "una estructura rígida, concentrada y oligopólica", tanto desde el punto de vista físico como empresarial. Esta escasa competencia, sostiene el think tank, dificulta la electrificación de la demanda y el acceso de nuevos actores al sistema, reduce la flexibilidad necesaria para integrar autoconsumo y renovables distribuidas, y genera un reparto "poco equitativo" de costes y beneficios entre usuarios y territorios.
Las propuestas de la Fundación Renovables
Para abordar estos problemas, la Fundación Renovables plantea varias líneas de actuación. En primer lugar, reclama mayor transparencia y control sobre las inversiones de las distribuidoras, con auditorías periódicas y una planificación de redes a largo plazo, coordinada a escala nacional y ajustada a las necesidades reales del sistema.
También apuesta por aprovechar mejor la capacidad existente mediante conexiones flexibles y mayor transparencia de datos. En este sentido, considera necesario profundizar en la metodología de conexiones flexibles que ya trabaja la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), como vía para desbloquear capacidad y facilitar la incorporación de nueva demanda.
Entre sus propuestas figura además la creación de un observatorio nacional de las redes de distribución y una plataforma digital única con mapas de capacidad homogéneos y datos accesibles para todos los agentes del sistema.
Finalmente, la organización reclama cambios en la gobernanza de unas redes "altamente concentradas", incluyendo la recuperación progresiva de la propiedad pública en los casos en que existan incumplimientos reiterados de las inversiones comprometidas o falta de innovación, siguiendo modelos de participación pública y cooperativa que ya existen en otros países europeos.
El debate llega en un momento en el que la electrificación de la demanda —a través de vehículo eléctrico, bombas de calor o nuevas instalaciones de autoconsumo— choca con frecuencia con la falta de capacidad disponible en los puntos de conexión, un cuello de botella que numerosos actores del sector consideran clave para acelerar la transición energética en España.