España, Portugal y Luxemburgo piden a la UE un objetivo renovable para 2040
Tres países piden a Bruselas acelerar el despliegue renovable
España, Portugal y Luxemburgo han remitido una carta conjunta a la Comisión Europea en la que solicitan al organismo comunitario que fije un objetivo de energías renovables "ambicioso y realista" de cara a 2040. La misiva, dirigida al comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, lleva la firma de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, junto a sus homólogos luxemburgués, Lex Delles, y portuguesa, Maria da Graça Carvalho.
Los tres responsables políticos sostienen que las renovables son una herramienta clave para rebajar los precios de la electricidad, reforzar la seguridad de suministro y mejorar la competitividad de la industria europea frente a otros mercados globales. En su argumentación, alertan de que la dependencia energética de los combustibles fósiles sigue siendo un punto débil estructural para la Unión Europea.
La dependencia de los fósiles, un riesgo geopolítico
En la carta, los ministros advierten de que la elevada dependencia de los combustibles fósiles deja a las economías y a los ciudadanos europeos en una posición de vulnerabilidad. Citan expresamente las tensiones derivadas del bloqueo del estrecho de Ormuz como ejemplo de los riesgos geopolíticos que puede desencadenar esta dependencia.
Según defienden, los próximos años resultarán decisivos para que las empresas e industrias europeas puedan mantener su competitividad en los mercados internacionales, algo que pasa necesariamente por disponer de precios energéticos más bajos y estables.
Frente a este escenario, los tres países reivindican las energías renovables como una solución ya "probada y competitiva", capaz de desplegarse a gran escala y de convertirse en un activo estratégico tanto para la competitividad industrial como para la soberanía energética del bloque comunitario.
Un marco específico y flexible para 2040
El texto pide expresamente a la Comisión Europea que diseñe un marco propio "con visión de futuro" para las renovables de cara a 2040, que incluya un objetivo comunitario concreto. Los firmantes insisten en que dicho objetivo debe ser al mismo tiempo ambicioso y realista, y que su implementación debe garantizar una contribución justa por parte de todos los Estados miembro.
No obstante, reclaman que el marco sea "suficientemente flexible" para adaptarse a las particularidades geográficas de cada país, evitando un enfoque uniforme que no tenga en cuenta las diferencias de recursos renovables, orografía o infraestructura entre territorios.
"El objetivo de renovables de la UE para 2040 debe enviar una señal clara a los inversores y a los mercados", señalan Aagesen, Delles y Carvalho en la misiva, en la que apuntan que la integración del sistema energético debe apoyarse en la flexibilidad, el almacenamiento, la modernización de redes, las interconexiones entre países y la electrificación de la demanda.
Redes eléctricas, digitalización y almacenamiento
Uno de los puntos centrales de la carta es la necesidad de reforzar la capacidad de las redes eléctricas europeas, consideradas un cuello de botella para el despliegue masivo de renovables. Los ministros plantean que este refuerzo puede lograrse mediante la digitalización de las infraestructuras, un mayor despliegue del almacenamiento energético y soluciones alternativas que no requieran necesariamente construir nuevas líneas.
Según la carta, estas medidas no solo permitirían un flujo más eficiente de la energía, sino que también contribuirían a mantener precios asequibles y a sostener la competitividad de la industria europea. Los firmantes añaden que cualquier estrategia de modernización de redes debe garantizar una distribución justa de los costes entre los distintos actores, además de reforzar la resiliencia del sistema frente a amenazas tanto físicas como cibernéticas.
La petición conjunta llega en un momento en que la Unión Europea negocia los próximos hitos de su política climática y energética, en los que España viene defendiendo tradicionalmente un papel destacado de las renovables dentro de su propio Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).