España impulsa la eólica marina flotante con Asturias como referente industrial
España se posiciona para liderar la eólica marina flotante en Europa
La pregunta ya no es si España puede liderar la eólica marina, sino cómo y cuándo hacerlo. Ese fue el mensaje central de la jornada España ante la eólica offshore, celebrada recientemente en Madrid y organizada por la Oficina Económica y Comercial de Asturias, la Cámara de Comercio de Oviedo y la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN). En el encuentro, representantes de la industria naval, empresas energéticas, inversores y organismos públicos coincidieron en que el país reúne las condiciones para ocupar un lugar de vanguardia en esta tecnología, aunque advirtieron de que el tiempo apremia: sin una primera subasta que active el mercado, el potencial corre el riesgo de quedarse en papel mojado.
Europa ha colocado la eólica offshore en el centro de su estrategia de autonomía energética y descarbonización. España, con una industria naval de primer nivel, empresas líderes en energía, puertos estratégicos en el Cantábrico y un sólido bagaje tecnológico acumulado durante décadas, parte de una posición especialmente favorable. Sin embargo, la ausencia de plataforma continental extensa en gran parte de la costa española obliga a apostar casi en exclusiva por la tecnología flotante, una modalidad más compleja y costosa que la eólica marina de fondo fijo predominante en el mar del Norte.
Una industria con capacidades únicas y retos financieros pendientes
El debate puso de manifiesto la magnitud del salto que ha experimentado el sector en apenas tres décadas. A principios de los noventa, el primer parque eólico marino del mundo arrancó con once turbinas de menos de un megavatio. Hoy, la industria opera con máquinas treinta veces más potentes y el parque instalado global supera los 90 gigavatios, el equivalente a unas noventa centrales nucleares ubicadas en el mar.
Antonio Sánchez, director comercial de Navantia Seanergies, subrayó que España es, en su opinión, el país del mundo que mayor número de unidades flotantes ha puesto en funcionamiento, y destacó la experiencia acumulada en proyectos de referencia internacional. La cadena de suministro nacional, explicó, conserva capacidades únicas para fabricar desde pilotes y subestaciones hasta estructuras de celosía fijas que ya no se producen en otros países europeos.
David Carrascosa, CEO de Saitec Offshore, añadió que la climatología española, menos adversa que la del norte de Europa, facilita la fase de construcción. Recordó también que las turbinas de 15 megavatios que se proyectan actualmente implican levantar estructuras de una envergadura comparable a la Torre Eiffel. En el capítulo de infraestructuras, destacó la inversión pública de 212 millones de euros destinada a mejorar los puertos, lo que permitirá contar con calados de 20 metros a pie de muelle, superando las condiciones de competidores como el Reino Unido.
Sin embargo, el sector también afronta sombras. Miguel Zorita, presidente y CEO de Zima Equity Investments, advirtió de que, tras una serie de subastas fallidas en Europa por el desajuste entre costes de desarrollo y precios ofertados, los inversores exigen cadenas de suministro estables y señales de mercado claras. Zorita celebró la reciente adjudicación de 20 gigavatios en subastas europeas —1,2 de los cuales corresponden a eólica flotante— y pronosticó una fuerte demanda a partir de 2028, instando al Gobierno español a acelerar sus propias convocatorias para no quedar rezagado. Álvaro Platero, CEO de Astilleros Gondán, sumó otra crítica al lamentar que la burocracia asociada a las subvenciones europeas desincentiva con frecuencia la participación del tejido empresarial asturiano en estos programas.
Asturias, punta de lanza de la cadena de valor cantábrica
La segunda parte del encuentro estuvo dedicada a las capacidades específicas de la cornisa cantábrica. Marta González Gil, responsable de Servicios de Eólica Marina de DNV, reconoció que el sector se está desarrollando a un ritmo más pausado del inicialmente previsto y que quedan retos técnicos importantes por resolver, pero remarcó que la región acumula activos industriales difíciles de replicar.
Carlos García, director general de la FAEN, defendió sin ambages que la industria asturiana es capaz de competir en cualquier mercado global, apoyándose en la confluencia de astilleros, siderurgia, talento especializado y puertos con calado suficiente. Eso sí, reiteró que la industria necesita una señal administrativa clara sobre los calendarios de subastas para poder planificar inversiones a largo plazo.
El IDAE, representado en la jornada por su director general Miguel Rodrigo, respaldó la apuesta del Estado por la eólica marina flotante y mostró su apoyo a la primera subasta anunciada por la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera Aagesen. Para la industria, esa convocatoria es mucho más que un trámite administrativo: es la palanca que puede activar toda la cadena de suministro nacional y convertir el potencial en proyectos reales.
El mensaje que dejó la jornada es nítido: España tiene los ingredientes —industria, talento, puertos y tecnología— para no quedarse fuera de una de las grandes apuestas energéticas e industriales de Europa. La urgencia de la primera subasta de eólica marina no es solo una demanda del sector privado; es la condición necesaria para que el país pase de candidato a protagonista en la carrera global por la eólica flotante.