Ecologistas en Acción pide más medidas contra la mortalidad aviar en Raposeras
Una reclamación centrada en la protección de la biodiversidad
La organización ecologista Ecologistas en Acción ha solicitado la aplicación de medidas "más estrictas" para reducir el impacto sobre la fauna voladora en el entorno del parque eólico de Raposeras. La entidad denuncia que los actuales protocolos de mitigación resultan insuficientes para evitar la mortalidad de aves y murciélagos asociada al funcionamiento de los aerogeneradores.
Este tipo de reivindicaciones se enmarca en un debate más amplio sobre cómo compatibilizar el despliegue de la energía eólica —imprescindible para cumplir los objetivos de descarbonización recogidos en el PNIEC— con la preservación de la biodiversidad en los territorios donde se instalan los parques.
El reto de conjugar eólica y conservación de fauna
La eólica terrestre es una de las tecnologías renovables con mayor peso en el mix eléctrico español, pero su expansión ha generado también un intenso debate técnico y social sobre los efectos que los aerogeneradores pueden tener sobre determinadas especies de aves rapaces y quirópteros, especialmente en zonas de paso migratorio o con presencia de especies protegidas.
Entre las medidas que suelen plantearse en el sector para reducir este tipo de impactos se encuentran los sistemas de detección y parada automática de los aerogeneradores ante la presencia de aves, la señalización específica de las palas, los estudios previos de impacto ambiental más exhaustivos o la reubicación de determinados aerogeneradores en función de los corredores de vuelo identificados. Ecologistas en Acción reclama que este tipo de soluciones se refuercen en el caso concreto de Raposeras.
La organización insiste en que las medidas actuales de mitigación no bastan para evitar la mortalidad de aves y murciélagos en el entorno del parque.
Un debate recurrente en la expansión eólica española
La polémica en torno a Raposeras se suma a otros casos similares que se han producido en distintas comunidades autónomas a medida que se acelera la instalación de nueva potencia eólica para cumplir con los objetivos marcados en el PNIEC, que prevé alcanzar los 62 GW de potencia eólica instalada en 2030. Este crecimiento obliga a reforzar los mecanismos de seguimiento ambiental y a incorporar tecnología de detección de fauna cada vez más precisa en los nuevos proyectos y en la repotenciación de los parques existentes.
Diversas organizaciones conservacionistas vienen reclamando desde hace años que las administraciones autonómicas endurezcan las exigencias en las declaraciones de impacto ambiental de los parques eólicos, así como que se realicen auditorías periódicas de mortalidad de fauna una vez los parques entran en funcionamiento, para poder ajustar las medidas correctoras en función de los resultados obtenidos.
La importancia de la transición energética responsable
El sector eólico español, representado por asociaciones como APPA Eólica, defiende que es posible conjugar el desarrollo de nueva potencia renovable con el respeto a la biodiversidad, siempre que se apliquen desde el diseño de los proyectos criterios ambientales rigurosos. La instalación de sistemas de monitorización de fauna, la formación de las plantillas de mantenimiento en protocolos de actuación ante hallazgos de fauna afectada y la coordinación con las administraciones ambientales autonómicas son algunas de las prácticas que se van consolidando en los parques de nueva generación.
El caso de Raposeras pone de manifiesto que, más allá de la necesidad de acelerar la implantación de renovables para cumplir los compromisos climáticos, resulta imprescindible mantener un diálogo constante entre promotores, administraciones y organizaciones conservacionistas para minimizar los efectos colaterales de esta transformación del modelo energético sobre los ecosistemas locales.