El avión Solar Impulse finaliza con éxito su etapa más larga de la vuelta al mundo

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El avión ultraligero Solar Impulse, que en marzo inició la vuelta al mundo partiendo desde Abu Dabi, ha recorrido con éxito su etapa más larga cruzando el Océano Pacífico, desde Japón a Hawai, impulsado únicamente por energía solar. El reto ha consistido en sobrevolar 7.212 kilómetros durante cinco días consecutivos con la ayuda de unos motores propulsados exclusivamente por la energía que proporcionan 17.200 células fotovoltaicas.

Inicialmente, la travesía sobre el Oceáno Pacífico hacia Hawai empezó desde Nanjing (China) el pasado 30 de mayo. Sin embargo, debido a condiciones meteorológicas adversas, el 1 de junio el Solar Impulse tuvo que interrumpir su trayecto aterrizando en Nagoya (Japón), a la espera de que el clima mejorara. Además, tras el aterrizaje, una de las alas de la aeronave fue dañada por los fuertes vientos, y tuvo que ser reparada. El equipo esperó en Japón durante más de dos semanas antes de emprender de nuevo su trayectoria más difícil el 28 de junio. 

André Borschberg, promotor del proyecto junto con Bertrand Piccard, ha sido el encargado de pilotar la aeronave durante esta etapa, que ha completado en cinco días y noches consecutivos sin bajar a tierra. Para poder afrontar este desafío, Borschberg recibió previamente un entrenamiento físico y psíquico intensivo, incluyendo técnicas de meditación, para poder mantenerse despierto y concentrado durante todo el recorrido. 

De este modo, la aeronave completa más de la mitad de su recorrido –más de 17.800 kilómetros, de un total de 35.000–, que ha incluido paradas en Muscat (Oman), Ahmedabad y Varanasi (India), Mandalay (Birmania) y Chonging (China). Cada etapa ha tenido sus dificultades, pero sin duda cruzar el Océano Pacífico, sin una gota de combustible, representa un verdadero hito en la historia de la aviación. La siguiente etapa del Solar Impulse consistirá en volar sobre los Estados Unidos y el sur de Europa para regresar al punto de partida.

Para que el avión sea especialmente ligero – tan solo pesa 2,3 toneladas – y eficiente energéticamente, se han utilizado materiales de alta tecnología de Bayer MaterialScience, patrocinadora oficial del proyecto desde el año 2010. La compañía se ha responsabilizado del diseño completo de la carcasa de la cabina, utilizando para la puerta del avión Baytherm® Microcell, una espuma aislante de poliuretano muy eficaz cuyo rendimiento es un diez por ciento superior al de los materiales estándar y que protege al piloto de las importantes oscilaciones térmicas (desde los 40°C bajo cero durante la noche hasta los 40°C grados durante el día). En el exterior de la cabina se ha empleado espuma rígida de poliuretano para aislar las baterías, y el resto de la cámara está fabricada con otro tipo de espuma rígida de poliuretano de la compañía. 

Bayer MaterialScience también suministra el material compuesto de poliuretano y fibra de carbono del que están hechos los cierres de la puerta, así como las delgadas láminas de policarbonato transparente de alto rendimiento para la ventana frontal. Además, la compañía suministra las materias primas utilizadas en el revestimiento plateado que cubre gran parte de la aeronave, así como los adhesivos con los que se fija el material textil que hay debajo de las alas. 

El proyecto promovido por Bertrand Piccard y André Borschberg es fruto del trabajo de más de 13 años. Mediante este proyecto, sus promotores buscan demostrar el enorme potencial de la tecnología en materia de eficiencia energética, energías renovables y nuevas soluciones para el transporte.

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