Solmeraya desarrolla un módulo fotovoltaico que se adapta a todas las superficies

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logosolmeraya.jpgEn torno a un 90% más ligero que los módulos fotovoltaicos cristalinos rígidos, presenta un rendimiento eléctrico ligeramente menor por metro cuadrado, pero destacan su mayor resistencia a la temperatura y suciedad, y su bajo coste de producción y comercialización, explica uno de los promotores de la empresa.

 

{xtypo_dropcap}L{/xtypo_dropcap}a empresa de base tecnológica (EBT) almeriense Solmeraya, S. A., que centra su principal actividad en el diseño y fabricación de productos y tecnologías en el campo de la industria de la energía solar fotovoltaica, ha desarrollado un módulo fotovoltaico de estructura flexible cuya peculiaridad reside en su capacidad de adaptación a cualquier superficie, incluso curva, según informa en nota de prensa.

 

Gracias a su bajo peso, aproximadamente un 90% más ligero que los módulos fotovoltaicos cristalinos rígidos, el módulo fotovoltaico de estructura flexible de Solmeraya puede colocarse en cualquier tipo de cubiertas sin tener que añadir una estructura de soporte. Al ser flexible, explican desde la compañía, se adapta a cualquier superficie aprovechando al máximo el espacio disponible y con ello maximizando la producción de energía.

 

Aunque frente a los tradicionales paneles fotovoltaicos de carácter fijo estos módulos flexibles presentan un rendimiento eléctrico ligeramente menor por metro cuadrado, Enrique Myro, promotor de Solmerya, asegura que "estos sistemas poseen muchas ventajas, entre las que destaca su mayor resistencia a la temperatura y a la suciedad y su bajo coste de producción y comercialización. Además, los paneles fotovoltaicos Solmeraya aumentan su eficacia en climas con un elevado número de horas de sol e insolación, como es el caso de Andalucía".

 

Uso en balsas de riego y superficies de invernaderos

Este novedoso producto se adapta a las necesidades específicas del sector agrícola, como por ejemplo, el recubrimiento fotovoltaico en la superficie de los invernaderos y de las balsas de riego. Myro expone que con su utilización como cobertura de dichas balsas "se obtiene un doble beneficio: por una parte, este material evita la evaporación del agua y la proliferación de algas en el interior de la balsa de riego, y por otra, se produce energía eléctrica aprovechando la existencia de una superficie que cumple una función pero que en ella misma no se realiza ninguna actividad".

 

Lo mismo ocurre con la superficie de los invernaderos, afirma Myro. Tan sólo cubriendo el 10% de la superficie de los mismos no se ve afectada la producción agrícola y, por otra parte, supone una fuente de ingresos adicional y constante para los agricultores debido a la generación de energía fotovoltaica. "De esta forma se producirá un aprovechamiento electrofotovoltaico en lugares donde no se aprovechaba nada", concluye. 

 

Los investigadores de la Universidad de Almería aportan tecnología avanzada para el diseño de los soportes de las láminas fotovoltaicas.

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