Reflexiones tras Copenhague y el futuro de la Energía Solar Termoeléctrica

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protermosolar_nuevo.jpegPor Valeriano Ruiz-Hernández, Presidente de Protermosolar.- Estuve allí. En un intento de hacer valer la capacidad y posibilidades de las tecnologías solares y, en particular, de la electricidad termosolar, en la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero y, por ende, en el freno del cambio climático.

El éxito de mi misión no ha sido mucho y tengo que reconocerlo. Con la ingenuidad que nos caracteriza acudimos de la mano de una organización RTCC (Responding To Climate Change) con un eslogan "Solar Energy is the Key" y con los documentos que todos conocen que fueron oportunamente distribuidos.

Lamentablemente el asunto terminó, como todo el mundo sabe, en un desbarajuste de propuestas variadas sin el necesario acuerdo previo por parte de los principales valedores de la cumbre.Tuvo que ser el Presidente de los Estados Unidos, el Sr. Obama, quien hiciera que el fracaso anunciado se convirtiera en una expectativa interesante al conseguir que los países responsables del 50 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero -incluidos ellos mismos- se sumaran, de alguna manera, al esfuerzo por resolver el gravísimo problema que tiene la Humanidad.

¿Y la electricidad termosolar? ¿Qué tiene que ver con esto? En mi opinión, en dos sentidos. Uno positivo y otro negativo.     

El positivo. Que estos países (Estados Unidos, China, India y Sudáfrica) que han salvado la cumbre con su acuerdo son de los que más capacidad tienen de incorporar la generación de electricidad vía las tecnologías termosolares, como de hecho ya lo están demostrando. Estados Unidos haciendo plantas reales que ya funcionan y en las que, por cierto, están interviniendo casi en exclusividad las empresas de nuestra asociación: Una es la propietaria del mayor volumen de plantas funcionando desde hace más de 20 años y otras porque han construido, están construyendo o van a construir plantas solares termoeléctricas en cantidades significativas. China y la India se están interesando fuertemente por nuestras tecnologías; de hecho, China es el país del mundo con más instalaciones solares de agua caliente, en concreto más de 100 millones de metros cuadrados de captadores solares térmicos. Con el compromiso adquirido en Copenhague estoy convencido de que las centrales solares termoeléctricas se verán fuertemente impulsadas en estos países.

El lado negativo lo ponemos nosotros, sobre todo los países de la Unión Europea que, mucho hablar, escribir y exigir y poco hacer. De esta crítica solo se salva en cierta manera nuestro país pues, a pesar de todo, hay centrales funcionando y se siguen haciendo más. A la propia UE también hay que colocarle algo en el debe ya que, de los 4 000 millones de euros que la UE ha destinado en el "recovery plan" a temas energéticos, ni uno solo ha venido a las tecnologías solares, a pesar de las propuestas realizadas, ni tampoco a fomentar la eficiencia energética. Lamentable de todo punto.

Por lo que se refiere a España, está en la mente de todos la situación vivida de indefinición y falta de seguridad legal a que nos está acostumbrando nuestro Ministerio. Pero, justo es decirlo también, se están haciendo plantas que, junto a otras renovables, nos van acercando a los objetivos comprometidos por nuestro país en el ámbito internacional (protocolo de Kioto y cumplimiento de los objetivos de la UE, principalmente). Para reforzar esta idea positiva solo me queda hacer valer la utilidad de las tecnologías termosolares en la mitigación de GEIs (Gases de Efecto Invernadero).

Con datos del sistema eléctrico y de las emisiones del 2008 podríamos cumplir nuestros compromisos citados solo con ir sustituyendo plantas termoeléctricas convencionales por solares con la correspondiente hibridación y/o almacenamiento en las cantidades que se indican:

Si a finales de 2012, tuviéramos 2 400 MW en plantas termosolares, en sustitución de plantas de carbón, supondrían -en ese año 2012- 5 millones de toneladas de CO2 evitados, que frente a las 80,3 MtCO2 -el reto de disminución de emisiones al que estamos enfrentados- es un 6,2 %, lo cual no está nada mal. Pero si siguiéramos con la construcción de plantas solares termoeléctricas hasta llegar a los 20 000 MW en 2020, que vengo planteando como objetivo, evitaríamos 42 MtCO2 al año, aproximadamente la mitad de las emisiones de todo el sistema eléctrico actual. Amén de muchas otras ventajas de todo tipo ya glosadas muchas veces: disminución de nuestra dependencia energética, beneficios macroeconómicos, aumento de empleo y mejora de nuestra competitividad tecnológica entre otras.

No me parece un mal escenario desde el punto de vista de mitigación del cambio climático por el que nuestro país aboga con fuerza en palabras de nuestro Presidente del gobierno.

Valeriano Ruiz Hernández
Presidente de Protermosolar

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