Marruecos emprende un ambicioso plan de desarrollo de energía renovables
La carretera serpentea monte arriba, cruza un pequeño pueblo donde los niños caminan al borde del camino para ir a la escuela -apenas un barracón- y acaba en un bosque de pinos. Varios burros suben cargados de leña y provisiones, y las cabras pastan en las estrechas cunetas. Desde lo alto se vislumbra Tánger y, al otro lado del Estrecho, se ve España.
Allí el viento sopla fuerte y frío. Más de 120 enormes aerogeneradores dan al paisaje un aspecto irreal, fuera de contexto en su modernidad.
Los gigantes pertenecen al mayor parque eólico de África, con 140 megavatios (MW) de potencia instalada, un proyecto llave en mano construido por Gamesa cuya primera fase se inaugurará, casi con seguridad, a finales de este mes. Pero no será el único. En Tarfaya, en el territorio del Sáhara Occidental, Marruecos tiene planeado un megaproyecto eólico que duplicará en potencia al de Tánger, con 300 MW.
Marruecos tiene grandes planes para las energías renovables, y un marco temporal también muy preciso: en 2012 el país norteafricano espera obtener el 10% de su consumo energético global y el 18% de la demanda eléctrica nacional de fuentes 'limpias'. El Plan de Desarrollo de Energías Renovables espera que en 2030 el sector haya creado más de 25.000 empleos, evitado la emisión de más de 20 millones de toneladas de CO2 al año y ahorrado la importación de 2,6 millones de toneladas de combustible fósil al año.
Fuente y autor El diario Montanes






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