Biocarburantes
En el futuro convivirán los vehículos de biocombustible, gas e hidrógeno | En el futuro convivirán los vehículos de biocombustible, gas e hidrógeno |
| martes, 15 de julio de 2008 | ||
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E l director del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) y catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, Francisco Aparicio, participó la semana pasada en el curso sobre el automóvil del siglo XXI que se celebró en la sede de Laredo de la Universidad de Cantabria. Aparicio habló sobre las perspectivas del hidrógeno como energía para los vehículos del futuro y vaticinó que en 2020 estos vehículos se utilizarán por ciudad en forma de pequeñas flotas, pero no será hasta 2030 cuando estarán en manos de los particulares.
En opinión del responsable del INSIA, el hidrógeno es bueno para los vehículos, porque es una “energía almacenable” con un peso y volumen adecuado al vehículo que le aporta una autonomía de unos 500 kilómetros. Además, es “una energía limpia porque sus emisiones son agua”. El hidrógeno puede obtenerse a partir de diferentes fuentes energéticas como la nuclear, solar, eólica y a partir de gases como el gas natural o la biomasa.
Entre los inconvenientes, el catedrático destacó que, aunque el hidrógeno en un vehículo no contamina, dependiendo de la fuente de energía de donde provenga puede generar contaminación. Así, explicó, “una de las alternativas más limpias sería producirlo a través de eólica o solar”. Otros inconvenientes pendientes de solucionar son los costes de producción, la distribución y su almacenamiento en el vehículo, comentó Aparicio.
El INSIA ha desarrollado un prototipo de un vehículo de hidrógeno y esperan que pronto se comercialice. No obstante, la empresa de transporte públicos de la Comunidad de Madrid tiene en su flota varios autobuses urbanos de hidrógeno.
Biocombustibles También participó en el curso el profesor de Ingeniería de Vehículos de la Universidad de Cantabria Carlos de Miguel, quien habló sobre los biocombustibles y sus categorías (bioalcoholes y biodiésel). De Miguel aseguró que “los biocombustibles no van a prevalecer en el futuro por falta de materia prima”.
En España no existe la mezcla de gasolina con alcohol porque “hay exceso de este combustible y no interesa comercializarlo, a pesar de ser una de los mayores productores de alcohol”, indicó. En este sentido De Miguel explicó que las azucareras han aprovechado el descenso de la demanda de azúcar para emplear la materia prima (remolacha) en la fabricación de alcohol para vehículos, aunque exportan a Europa toda la producción. Por tanto, la mayor parte de los vehículos de biocombustible son de biodiésel, aunque todavía son un porcentaje muy pequeño.
Según De Miguel, el mercado nacional del biodiésel ha crecido mucho en los últimos años, porque hay materia prima, mientras que casi no existen vehículos de biogasolina o bioalcohol por el exceso de gasolina. Según De Miguel, esta tendencia no tardará en cambiar porque hay una normativa que indica que en 2012 el 5,8% de los combustibles tiene que ser biocombustibles.
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Francisco Aparicio (a la izda.), responsable del INSIA, y Carlos de Miguel (a la dcha.), profesor asociado de Ingeniería de Vehículos, han participado en un curso de verano sobre el automóvil del siglo XXI. En su opinión, hacia 2030 los vehículos de hidrógeno estarán en manos de particulares.
El dispositivo podría transformar etanol en hidrógeno en el propio vehículo y sus características evitarían los altos costes que implican reemplazar las infraestructuras ligadas a la gasolina por las precisas para almacenar hidrógeno, según informan el CSIC y la Universidad Politécnica de Cataluña, entidades que trabajan en su desarrollo.
El objetivo de la investigación es encontrar un medio seguro y barato para almacenar hidrógeno que pueda desarrollarse de forma industrial y sustituya al petróleo como fuente de energía. Los expertos han descubierto que se puede almacenar en una estructura carbonosa en forma de cuerno.







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